Dormir menos de seis horas o más de nueve aumenta el riesgo de infarto e ictus
Curso de Verano UEMC 'Sueño, salud y bienestar, Valladolid
Dormir menos de seis horas por noche acelera el envejecimiento vascular y cardiovascular y aumenta de forma significativa el riesgo de sufrir infartos o accidentes cerebrovasculares.
La sociedad atraviesa una situación de privación crónica de sueño sin precedentes
«Un tercio de la población duerme menos de seis horas por noche, una circunstancia que incrementa el riesgo cardiovascular y compromete la salud a largo plazo»
Carlos Egea Santolalla, FESMES
La relación entre el sueño y la supervivencia sigue una «curva en U»
Tanto dormir poco —menos de seis horas— como hacerlo en exceso —más de nueve— incrementa de forma notable la mortalidad por todas las causas.
«La regularidad y la duración óptima del descanso nocturno constituyen un pilar biológico determinante e innegociable para la longevidad y la salud del corazón»
El ciclo de sueño-vigilia, pilar de la salud física y mental, determinante para el funcionamiento cognitivo, emocional y social
Lo ideal: dormir entre siete y ocho horas diarias y mantener horarios regulares de descanso.
Los trastornos del sueño constituyen un problema de salud con importantes repercusiones físicas, psicológicas, laborales y sociales.
El sueño es esencial para mantener un adecuado rendimiento laboral.
Afectan directamente a la ingesta de alimentos y al metabolismo, de manera que una buena calidad del descanso favorece el seguimiento de los tratamientos y las recomendaciones médicas en patologías endocrinas como la diabetes o la obesidad.
Los problemas del sueño pueden asociarse al consumo inadecuado de fármacos hipnosedantes. Un uso no controlado puede derivar en problemas de salud mental, dependencia, etc.
Deterioran la calidad del sueño cronificando los trastornos del descanso:
- uso intensivo de las pantallas
- problemas de salud mental
- consumo de determinadas sustancias
Viñeta: Respira, Áurea Muñoz y Judit Crehuet, Planeta Comic
