Cobrar tarde y pagar pronto. Las medianas y grandes empresas españolas tardan 50 días en cobrar, pero solo 29 en pagar
Esta asimetría tiene una consecuencia directa sobre la caja: descubierto de 1,53 veces, acumulando 22,8 días con saldo negativo
El plazo medio de pago sigue estando un 34 % por encima del límite legal fijado por la Ley de Morosidad.
Sin previsiones acertadas, muchas compañías no detectan este problema hasta que ya están en descubierto, momento en el que el margen de reacción es mínimo
Las empresas españolas medianas y grandes tardan de media 50 días en cobrar sus facturas a clientes, pero solo 29 días en pagar a sus proveedores.
Una brecha de 21 días que, en apariencia, podría parecer un simple desajuste de calendario. Pero tensiona la liquidez
Las compañías financian a sus clientes sin saberlo, asumiendo un coste de financiación que en muchos casos ni siquiera tienen identificado como tal.
Una brecha de liquidez que la contabilidad no refleja. El plazo medio de pago entre empresas privadas está 34 % por encima del límite legal fijado por la Ley de Morosidad.
El coste financiero total asociado a esos retrasos: 5.568 millones de euros (2.000 millones, pymes).
“La diferencia de 21 días entre cobrar y pagar no solo implica que una empresa está financiando a sus clientes; implica que lo hace sin tipo de interés, sin garantías y, en muchas ocasiones, sin visibilidad de cuándo exactamente llegará ese dinero”
El descubierto como síntoma, prácticamente un episodio al mes
Números rojos una media de 1,53 veces por compañía, acumulando 22,8 días en descubierto. En cada uno de los tres meses del trimestre hubo al menos un episodio de tensión de liquidez por empresa.
«El descubierto es el síntoma, no la enfermedad. La enfermedad es no saber en tiempo real cuánto dinero entra, cuándo entra y cuánto sale. Muchas empresas detectan que están en tensión de liquidez cuando ya es demasiado tarde para reaccionar»
Además, las empresas españolas pagan a sus proveedores con un retraso medio de 14,42 días, El problema no es solo de gestión interna, sino también de cultura de pago.
La reducción del tiempo en tareas repetitivas libera capacidad para anticipar y gestionar la liquidez de forma proactiva
El problema no es que las empresas cobren tarde. El problema es que sus previsiones de caja asumen que los clientes pagarán cuando deben, no cuando realmente lo hacen.
La tecnología analiza el comportamiento histórico de pago de cada contraparte y ajusta automáticamente las proyecciones
“El equipo financiero deja de gestionar la liquidez sobre el papel y empieza a gestionarla sobre la realidad. Esa diferencia, en la práctica, es la que separa a las empresas que anticipan una tensión de las que la descubren cuando ya están en descubierto”
Foto: Santiago Gumiel. Empresarias de ARAME en la XI Jornada Arte y Salud
