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Tu primer empleo, chispas

chispas

Tu primer viaje, tus primeros aplausos. Tu primera amiga, tu primera canción. Tu primera colonia… ¡Chispas! y tu primer empleo

Como en el icónico anuncio de Dana en los años 80 cuya pegadiza melodía repasaba los primeros hitos de la vida de un niño… llega en la adolescencia ¡el primer trabajo!

La incorporación al primer empleo marca el comienzo de una nueva etapa en la vida de muchos jóvenes.

Ilusión aprendizaje, crecimiento y descubrimiento en un entorno profesional. integrarse en un equipo. asumir nuevas responsabilidades. Pero también dudas e inseguridades. ¿Cómo desenvolverse, responder a las expectativas o saber cuándo y cómo pedir ayuda?

Los primeros pasos de muchos profesionales júniores tienen lugar, además, en un mercado laboral en el que las más jóvenes continúan registrando mayores tasas de desempleo y temporalidad.

24,5 % de tasa de paro entre quienes tienen de 16 a 24 años, l doble que la del conjunto de trabajadores y la segunda más elevada de la Unión Europea

El 41 % de quienes pertenecen a esta franja de edad contaba con un contrato temporal, con niveles de temporalidad involuntaria muy superiores a los registrados en la Eurozona.

Las organizaciones pueden favorecer procesos de acogida y desarrollo y generarles confianza.

“Todos hemos tenido un primer día en un trabajo en el que hemos querido demostrar lo que valíamos, pero también nos hemos preguntado si estaríamos a la altura»

Amira Bueno, Cigna Healthcare España

Ilusión, ganas de hacerlo bien e… incertidumbre

Las organizaciones deben ser conscientes de que la forma en la que acogen y acompañan a los nuevos talentos

«Puede marcar la manera en la que afrontarán su trayectoria profesional.

Si les ofrecemos un entorno en el que puedan preguntar,

aprender

y asumir responsabilidades de forma progresiva,

también les ayudamos a descubrir sus capacidades,

a entender que sus aportaciones cuentan

y a ganar la confianza necesaria para convertirse,

poco a poco, en los profesionales que quieren ser”

Recomendaciones a los departamentos de recursos humanos para convertir la primera experiencia laboral de los jóvenes en una etapa vital de aprendizaje y crecimiento profesional:
¿Primer día, un salto al vacío?

El onboarding empieza mucho antes de que el nuevo profesional cruce la puerta de la oficina. Para muchos jóvenes, el primer empleo viene acompañado de dudas e inseguridades que pueden reducirse con pequeños gestos, como enviar un correo de bienvenida explicando cómo será su primer día, contarles quién les recibirá, presentarles al equipo antes de su incorporación o asegurarse de que tendrán listo su ordenador y sus accesos. Incluso compartir detalles cotidianos, como que los lunes el equipo se reúne para organizar la semana o que los viernes se desayuna juntos, les ayuda a llegar con una idea más clara de cómo funciona la organización y a sentirse parte de ella desde el primer momento.

Mentoring basado en la confianza

Los primeros meses en un empleo suelen estar llenos de pequeñas dudas que rara vez aparecen en un manual. Es habitual preguntarse cómo priorizar una tarea, a quién pedir ayuda cuando surge un problema o cómo desenvolverse en las dinámicas del equipo. Aunque forman parte del aprendizaje, muchos no siempre se atreven a plantearlas porque todavía están ganando confianza en su nuevo entorno.

Contar con una persona de referencia ayuda a

  1. resolver incertidumbres
  2. entender mejor la organización
  3. avanzar con mayor seguridad

¿Cómo?

  1. reuniones periódicas
  2. conversaciones para compartir inquietudes
  3. hoja de ruta con los principales hitos del aprendizaje con este mentor
  • Formación para construir su camino profesional
  1. cursos breves
  2. formación online
  3. contenidos específicos para profundizar en áreas concretas
    1. idioma
    2. aprender a utilizar una herramienta determinada
    3. reforzar conocimientos técnicos relacionados con el puesto
  4. dar espacio a competencias que no siempre forman parte de la formación académica, pero que se desarrollan con la experiencia laboral
    1. comunicación
    2. gestión del tiempo
    3. trabajo en equipo
    4. inteligencia emocional
Cultura en la que equivocarse no de miedo

Los errores forman parte de cualquier proceso de aprendizaje, especialmente cuando una persona da sus primeros pasos en el mundo laboral.

Sin embargo, el miedo a cometer un fallo puede hacer que muchos jóvenes eviten preguntar, oculten problemas, busquen excusas o dejen pasar situaciones que podrían resolverse con rapidez.

Fomentar una cultura en la que los errores se compartan con naturalidad, se analicen para extraer aprendizajes y se conviertan en oportunidades de mejora permite ganar confianza, aprender con mayor rapidez y afrontar nuevas responsabilidades con mayor seguridad desde el inicio de la trayectoria profesional.

Reconocer los pequeños avances, no solo los grandes resultados, y potenciar la innovación

Cuando una persona empieza su trayectoria profesional, muchos de sus logros más importantes no se reflejan todavía en grandes resultados para la organización, pero representan pasos fundamentales en su desarrollo.

Ser capaz de presentar una idea delante del equipo por primera vez, resolver una tarea de principio a fin sin necesitar ayuda, participar en una reunión aportando su punto de vista o atreverse a asumir una nueva responsabilidad son avances que reflejan cómo va ganando autonomía y confianza.

Y reconocer ese progreso y la mirada fresca para replantearnos cómo se están haciendo las cosas ayuda tanto a quienes empiezan, siendo conscientes de su evolución e impactando en su motivación, como a la propia organización, que puede verse beneficiada de las mejoras en algunos procedimientos que proporciona la visión sin sesgos del profesional recién incorporado.

Informe Trimestral de Jóvenes y Mercado de Trabajo, 
Ministerio de Trabajo y Economía Social

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