Tribuna

Energía renovable tirada a la basura

El mundo sin fin (Norma), de Jean-Marc Jancovici y Christophe Blain,

Récord de energía renovable tirada a la basura. El problema no es la sobreproducción solar, sino la rigidez de la red

Alfonso Aycart, SotySolar

La respuesta ante los vertidos no es frenar las renovables, sino incrementar la demanda a la par que se acelera el autoconsumo con baterías y la gestión inteligente de la demanda.

El crecimiento masivo de potencia instalada renovable, principalmente fotovoltaica, ha generado

  1. problemas de saturación en la red (ocasionando curtailments o vertidos de energía no utilizada)
  2. una severa canibalización de los precios en las horas centrales del día

La producción fotovoltaica a gran escala es víctima de su propio éxito:

  1. se genera tanta energía que no somos capaces de absorber una parte significativa
  2. cuando los productores sí que la integran en el mercado, lo hacen a unos precios tan bajos que la rentabilidad de sus proyectos se ve seriamente comprometida

Sin embargo, reducir el diagnóstico a un “exceso de generación solar” es, cuando menos, un enfoque limitado, si no un error de perspectiva.

Es fácilmente identificable el problema en la otra cara de la moneda de la “ley de la oferta y la demanda”: el consumo energético no ha crecido al ritmo necesario para digerir tanta producción.

  • La lentitud para desplegar infraestructuras de almacenamiento masivo e interconexiones agrava el problema
  • Pero el cuello de botella es la falta de inversión en redes de distribución, lo que impide conectar a toda aquella demanda que realmente desea electrificarse.

Frente a las soluciones centralizadas a largo plazo, la respuesta más ágil, eficiente y directa pasa por descentralizar el sistema energético:

  1. autoconsumo
  2. almacenamiento detrás del contador
  3. electrificación de la demanda

Aunque a primera vista pudiera parecer contradictorio promover más instalación solar en un momento de sobreproducción, el autoconsumo en los tejados de hogares e industrias opera bajo una lógica completamente diferente:

1. Inmunidad ante la canibalización del mercado mayorista

La fotovoltaica en cubierta compite

  • NO contra el precio del pool eléctrico (donde los precios caen a cero a mediodía)
  • SÍ contra el coste total de la factura energética final, el cual incluye peajes, cargos, costes de comercialización e impuestos, amén de que muchos clientes mantienen en sus hogares tarifas con precios fijos independientemente del período del día

Por tanto, su capacidad de ahorro sigue siendo plenamente sólida y rentable.

2. Generación y consumo en el mismo punto

Al producir la energía allí donde se consume, el autoconsumo reduce de forma directa las pérdidas por transporte y alivia la saturación de las redes de distribución existentes.

Los modelos de autoconsumo compartido e industrial cada vez más extendidos amplifican aún más esta eficiencia al maximizar el aprovechamiento de la producción local entre varios consumidores cercanos.

3. Electrificación y desplazamiento de la curva de demanda

La sustitución de sistemas térmicos tradicionales por aerotermia y la adopción del vehículo eléctrico incrementan la demanda eléctrica útil.

Los sistemas actuales además permiten ser programados de forma sencilla, desplazando los mayores consumos a las horas de máxima radiación solar.

Esta integración de los sistemas de consumo se realiza cada vez más mediante algoritmos de optimización que maximizan el ahorro y la eficiente utilización de la energía en el sistema.

4. La batería como consumidor inteligente:

Instalada detrás del contador, la batería deja de ser un mero depósito de energía para convertirse en un elemento activo de gestión energética.

Gracias a los mencionados algoritmos de optimización, cada vez más extendidos en el mercado, el almacenamiento doméstico e industrial actúa como un «consumidor» capaz de cargar energía excedente (tanto de los propios paneles como de la red a precios mínimos), realizar arbitraje tarifario y rebalancear las cargas en tiempo real.

En definitiva, integrar fotovoltaica, baterías y equipos de electrificación a escala residencial e industrial aporta la flexibilidad distribuida que la red hoy no puede ofrecer.

El despliegue de estas tecnologías distribuidas es infinitamente más rápido y sencillo que construir megaparques de almacenamiento o grandes conexiones internacionales (no por ello menos necesarios), sirviendo como solución inmediata para paliar el problema de los vertidos mientras la infraestructura del sistema alcanza el nivel necesario.

  • Urgen mecanismos de apoyo sencillos y directos, priorizando las deducciones y beneficios fiscales (como bonificaciones de IRPF, IBI o IAE)
  • Mejor que convocatorias complejas de subvenciones que, como ha demostrado la experiencia con los fondos Next Generation, colapsan a las administraciones y demoran años en llegar al ciudadano.

Es el momento de cambiar el enfoque: la energía que hoy se «desperdicia» es en realidad la mayor oportunidad para acelerar la independencia energética y la descarbonización de empresas y familias.

El mundo sin fin (Norma), Jean-Marc Jancovici y Christophe Blain

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