Preparar los edificios para el futuro: el nuevo reto de la construcción sostenible. No se entiende construir de otra manera
Ainhoa Macia Suescun, Saint-Gobain
Durante años, la construcción sostenible se ha entendido como una meta a largo plazo y, en muchos casos, ha estado impulsada por la exigencia normativa de reducir el impacto ambiental de los edificios. Pero ese escenario está cambiando. Hoy en día existe algo poco habitual en un ámbito tan complejo como el de la edificación: un amplio consenso sobre la necesidad de construir de otra manera.
Los datos lo confirman. El 60 % de los grupos de interés en España considera prioritario avanzar hacia una construcción más sostenible, mientras que el 58 % de la ciudadanía comparte esta misma visión. Además, es significativo que, si incluimos también quienes creen que es una cuestión importante, ambos porcentajes superan el 98 % (1). Es una fotografía poco frecuente, en la que administraciones, empresas, profesionales y ciudadanos convergen en un mismo diagnóstico.
El siguiente paso es conseguir que esa transformación responda también a una realidad que ya no podemos ignorar: el clima está evolucionando y nuestros edificios deben estar preparados para ello. El propio Barómetro introduce este año esta cuestión diferencial: la adaptación y la resiliencia como elementos esenciales dentro de la definición de construcción sostenible.
La sostenibilidad ya no puede limitarse a reducir las emisiones o el consumo de recursos
También debe incorporar la capacidad de los edificios para responder a los riesgos derivados del cambio climático. El reto, por tanto, ya no es solo alcanzar el consenso social, sino traducir esa voluntad colectiva en decisiones capaces de preparar nuestros edificios para el futuro.
Las olas de calor, las inundaciones, los períodos de sequía y otros episodios extremos están cambiando el contexto en el que se diseñan, construyen y gestionan los edificios. Esto implica incorporar la incertidumbre a nuestra forma de entender la sostenibilidad. La eficiencia energética, la reducción de emisiones y el uso responsable de los recursos siguen siendo fundamentales, pero los edificios deben ser también capaces de mantener sus prestaciones ante las condiciones que afrontarán durante su vida útil.
La resiliencia no consiste únicamente en construir edificios más resistentes, sino en conseguir que sean capaces de adaptarse y recuperarse ante posibles impactos.
Para avanzar en esta dirección será necesario continuar impulsando la innovación, pero también revisar cómo tomamos decisiones.
La rehabilitación del parque edificado será una de las principales palancas
Se estima que, en las economías avanzadas, el 80 % de los edificios que estarán en pie en 2050 ya existen hoy, lo que convierte la adaptación del parque construido en un desafío a gran escala (2).
Serán igualmente importantes:
- incorporación de soluciones industrializadas
- materiales con menor huella ambiental
- modelos de economía circular
- sistemas capaces de responder a riesgos concretos
Todo ello sin plantear sostenibilidad y resiliencia como objetivos enfrentados: una solución más duradera puede prolongar la vida útil de un edificio, reducir las necesidades de sustitución y disminuir su impacto a lo largo de todo su ciclo de vida.
Este desafío no puede afrontarse de manera aislada
La transformación del sector exige una colaboración estrecha entre:
- administraciones
- empresas
- industria
- proyectistas
- constructoras
- inversores
- aseguradoras
- centros de conocimiento
También requiere políticas públicas que impulsen la rehabilitación, incentiven la innovación y faciliten la incorporación de criterios de sostenibilidad en los proyectos.
El 23 de septiembre se celebra el Día Mundial de la Construcción Sostenible. Será una buena oportunidad para ampliar nuestra idea de lo que significa construir de forma responsable. Contamos con tecnología, conocimiento y soluciones para avanzar en esa dirección. El siguiente paso es incorporarlas a nuestras decisiones. Porque el edificio sostenible del futuro no será únicamente el que consuma menos o emita menos, sino el que sea capaz de adaptarse, resistir y seguir funcionando ante un clima cada vez más cambiante.
(1) Barómetro de la Construcción Sostenible 2026, Saint-Gobain (2) Adaptar los edificios al cambio climático, Arup y Saint-Gobain
