La ludopatía va de la mano de la ansiedad y de la depresión. Frente al trastorno del juego: actividad física integrada
Dos de cada tres personas con trastorno por juego presentan síntomas clínicamente relevantes de ansiedad y depresión.
La actividad física, aunque beneficiosa para la salud, no resulta suficiente por sí sola para reducir estos problemas emocionales ni la impulsividad.
La práctica habitual de ejercicio no se asocia a una reducción significativa de estos síntomas, pese a que la mayoría de los participantes mantenía niveles moderados o elevados de actividad física.
«La actividad física sigue siendo un hábito saludable y recomendable, pero nuestros resultados indican que, por sí sola, no reduce los problemas emocionales asociados al trastorno por juego. Debe formar parte de un tratamiento multidisciplinar y no entenderse como una intervención aislada»
Alicia Fernández Parra, UEMC
Alta carga psicológica. Los ludópatas presentan ansiedad, depresión e impulsividad
Diferencias en algunas dimensiones concretas de la impulsividad. Actividad física:
- mucha: mayor impulsividad motora, entendida como la tendencia a actuar de forma rápida o precipitada
- menos: más dificultades relacionadas con la planificación y el control de la conducta
Aunque estas diferencias aportan información de interés clínico, no permiten establecer una relación directa entre la práctica habitual de ejercicio y una mejora de los principales síntomas psicológicos asociados al trastorno por juego.
La actividad física, dentro de un tratamiento integral
No se cuestionan los beneficios del ejercicio físico para la salud. Delimitan su papel dentro del tratamiento de la ludopatía. La actividad física no debe plantearse como una herramienta terapéutica única, sino integrarse en programas multidisciplinares:
- atención psicológica, psiquiátrica y social
- supervisión adaptada a las necesidades de cada paciente
Foto de Pavel Danilyuk
