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Bacterias que fabrican mascarillas

María José de Manuel, investigadora en Biotecnología en AIMPLAS,

Bacterias que fabrican mascarillas: la revolución de la celulosa bacteriana en cosmética del Instituto Tecnológico del Plástico

La celulosa bacteriana en mascarillas faciales actúa como soporte para la incorporación de ingredientes activos destinados al cuidado de la piel tras la exposición solar.

Además de su uso cosmético, este material biodegradable abre oportunidades en aplicaciones sanitarias como parches para quemaduras, tratamiento de úlceras y regeneración de la piel

El calor, la exposición al sol o el uso continuado del aire acondicionado pueden favorecer la deshidratación de la piel durante los meses posteriores al verano. En este contexto, AIMPLAS, Instituto Tecnológico del Plástico, investiga el potencial de la celulosa bacteriana, un biopolímero 100 % natural producido por determinadas bacterias, para desarrollar mascarillas faciales innovadoras basadas en hidrogeles de origen biológico y renovable capaces de actuar como vehículo para la incorporación de ingredientes activos destinados al cuidado de la piel.

La celulosa bacteriana se sintetiza principalmente a partir de bacterias del género Komagataeibacter, presentes habitualmente en procesos de fermentación asociados a productos como el vinagre, la kombucha o la nata de coco. Durante su crecimiento, estos microorganismos generan una red tridimensional de nanofibrillas entrelazadas que da lugar a un material flexible, resistente y capaz de retener grandes cantidades de agua. Gracias a esta estructura, la celulosa bacteriana se adapta fácilmente al rostro creando un efecto «segunda piel» que favorece su uso como soporte de ingredientes activos en aplicaciones cosméticas.

«La celulosa bacteriana reúne propiedades muy interesantes para desarrollar productos cosméticos más sostenibles y con altas prestaciones. Su extraordinaria capacidad para retener agua, junto con su flexibilidad y adaptación a la piel, la convierten en un material idóneo para la obtención de mascarillas faciales y como soporte para la incorporación de ingredientes activos cosméticos”

María José de Manuel, AIMPLAS

La celulosa bacteriana destaca por su estructura flexible y su elevada capacidad de retención de agua, características que la convierten en un material de gran interés para aplicaciones cosméticas. A ello se suma otra ventaja: al estar elaboradas con un material biodegradable y libre de fibras sintéticas, representan una alternativa más respetuosa con el medioambiente frente a otros productos convencionales.

Mucho más que una mascarilla facial

Las posibilidades de la celulosa bacteriana van más allá del ámbito cosmético. Gracias a su biocompatibilidad, su elevada capacidad de absorción de agua y su estructura nanoporosa, este material presenta un gran potencial para aplicaciones sanitarias vinculadas al cuidado y la recuperación de la piel.

En este sentido, puede utilizarse en el desarrollo de apósitos y parches para quemaduras, tratamientos para heridas y úlceras o soportes capaces de incorporar principios activos para su liberación controlada. Asimismo, sus propiedades favorecen aplicaciones relacionadas con la regeneración tisular y el desarrollo de nuevos biomateriales para el ámbito sanitario.

«La versatilidad de la celulosa bacteriana permite desarrollar soluciones innovadoras tanto para el cuidado de la piel como para aplicaciones biomédicas. Se trata de un material de origen natural, biodegradable y con propiedades muy interesantes para el desarrollo de productos sostenibles de alto valor añadido»

Un material natural con un menor impacto ambiental

La celulosa es el polímero orgánico más abundante del planeta y tradicionalmente se obtiene a partir de fuentes vegetales. Sin embargo, la celulosa bacteriana constituye una alternativa innovadora de origen biológico que puede producirse mediante procesos de fermentación con un menor consumo de recursos forestales.

Además, presenta una elevada pureza, ya que no contiene lignina ni hemicelulosa, componentes presentes en la celulosa vegetal cuya eliminación requiere tratamientos adicionales. A ello se suman otras características como su biodegradabilidad, flexibilidad, transparencia y extraordinaria capacidad para absorber y retener agua.

Estas propiedades convierten a la celulosa bacteriana en un material de gran interés para el desarrollo de nuevas soluciones en sectores tan diversos como la cosmética, la medicina o la biotecnología.

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