750 niños nacen con parálisis cerebral cada año en España. La atención temprana marcará su vida
Los primeros años de vida son una ventana única para potenciar el desarrollo cerebral, la autonomía y la participación futura de los niños con lesión cerebral.
Sin sanidad, educación y servicios sociales no habrá igualdad de oportunidades desde la primera infancia.
Los niños que nacen con parálisis cerebral requieren de una intervención especializada desde los primeros meses de vida.
Cada año nacen en España 750 bebés con parálisis cerebral. Es una de las principales causas de discapacidad en la infancia.
Hasta los 3 años es un periodo decisivo para el desarrollo infantil. Se configuran las habilidades motrices, cognitivas, comunicativas, afectivas y sociales que condicionarán gran parte de la evolución futura del niño. Para los menores con lesión cerebral, este periodo resulta especialmente relevante debido a la elevada plasticidad del cerebro y a su capacidad para desarrollar nuevas conexiones neuronales.
La igualdad de oportunidades empieza en la primera infancia
“La atención temprana es un derecho subjetivo, universal, público y gratuito para todos los niños menores de seis años que presenten alteraciones o riesgo de alteraciones en su desarrollo” Consenso Estatal para la Mejora de la Atención Temprana (Real Patronato sobre Discapacidad y los ministerios implicados, 2025)
Sin embargo, todavía es necesario seguir avanzando para que todos los menores con lesión cerebral puedan acceder, desde las primeras etapas de la vida, a recursos especializados que respondan de manera adecuada a sus necesidades de desarrollo, aprendizaje, comunicación y participación social.
«La igualdad de oportunidades comienza en la primera infancia.
Cuando un niño con lesión cerebral recibe una intervención adecuada desde los primeros meses de vida, aumentan significativamente sus posibilidades de desarrollo, autonomía e inclusión futura»
David Rivas, Fundación AENILCE
La atención temprana también acompaña a las familias
La intervención temprana no se dirige únicamente al menor. Los modelos actuales de atención sitúan también a la familia en el centro de la intervención, ofreciendo orientación, apoyo emocional y herramientas para afrontar el proceso de desarrollo del niño.
«La atención temprana no solo estimula el desarrollo infantil;
también acompaña, orienta y fortalece a las familias desde el momento del diagnóstico.
Cuando una familia cuenta con apoyos adecuados, puede afrontar con mayor seguridad y confianza los retos que surgen durante los primeros años de vida»
Una inversión con retorno social
La atención especializada desde los primeros meses puede marca diferencias significativas en:
- movilidad
- comunicación
- aprendizaje
- autonomía personal
- participación social
Asimismo, la intervención temprana contribuye a
- reducir el impacto de la discapacidad a largo plazo
- favorece la inclusión educativa
- mejora la calidad de vida tanto del niño como de su entorno familiar
«Cada recurso invertido en atención temprana es una inversión en futuro.
No solo mejora la calidad de vida de los niños y sus familias,
sino que genera beneficios sociales, educativos y económicos para toda la sociedad»
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