Tribuna

COP31: clima y diplomacia, a dos velocidades

Antalya, Turquía

Antalya, Turquía, del 9 al 20 de noviembre de 2026, COP31: el clima y la diplomacia, a dos velocidades ¿Cómo cambiar la dinámica?

En febrero de 2024, Cataluña sufrió una grave sequía, con las reservas del Ter-Llobregat por debajo del 16 % y restricciones de agua para millones de personas. En julio, el Observatorio Fabra de Barcelona registró 40,9 °C, un máximo en 113 años.

Domenico Mecca, EADA Business School
Domenico Mecca, EADA Business School

El 3 de octubre, la estación de Can Bruixa midió 207 milímetros de lluvia en un día, un tercio de la media anual. Si bien la urbanización y las políticas de prevención condicionan el impacto de estos fenómenos, todos apuntan a una cuestión común. Aunque atribuir cada episodio al cambio climático requiere estudios específicos, el calentamiento global, provocado por las emisiones de GEI, intensifica y aumenta la frecuencia de muchos de los fenómenos extremos que estamos viviendo.

El PNUMA advierte que es muy probable que el calentamiento global supere el umbral de 1,5 °C respecto a los niveles preindustriales en los próximos años. Incluso en el escenario más favorable, el calentamiento podría alcanzar un máximo de 1,8 °C.

Detrás de estas cifras se esconde un coste económico y social creciente: daños en las infraestructuras y destrucción del patrimonio natural y cultural como consecuencia de inundaciones, incendios y olas de calor, que también pueden provocar la pérdida de vidas humanas. Y cada fracción de grado adicional aumenta los riesgos.

En este contexto, cada año las delegaciones de las 198 Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático se reúnen en las Conferencias de las Partes, las COP, para negociar

  1. instrumentos de reducción de emisiones
  2. normas para los mercados de créditos de carbono
  3. financiación para la mitigación y la adaptación
  4. recursos para hacer frente a los daños ya provocados por la crisis climática

Las COP han dado lugar a avances importantes

Sharm el-Sheij, 2022 COP27

Se creó el Fondo de Pérdidas y Daños, con el objetivo de proporcionar apoyo financiero a los países en desarrollo más vulnerables para afrontar las consecuencias del cambio climático.

Dubái, 2023 COP28

Puesta en marcha el Fondo de Pérdidas y Daños y se encomendó de forma transitoria al Banco Mundial la prestación de servicios administrativos y fiduciarios. Sin embargo, en marzo de 2026 se habían anunciado contribuciones por 822 millones de dólares, mientras que las pérdidas y los daños estimados en los países en desarrollo podrían alcanzar cientos de miles de millones de dólares anuales.

Reconocimiento por primera vez en el acuerdo final de la necesidad de avanzar hacia el abandono de los combustibles fósiles en los sistemas energéticos, junto con el objetivo global de triplicar la capacidad instalada de energías renovables y duplicar el ritmo de mejora de la eficiencia energética para 2030. Quedó pendiente establecer un calendario vinculante para abandonar los combustibles fósiles.

Belém, Brasil, 2025 COP30

Nuevos avances en materia de adaptación al cambio climático, aunque las delegaciones no consiguieron acordar una hoja de ruta común para abandonar los combustibles fósiles.

Cada año, un nuevo acuerdo. Sin embargo, la distancia entre los compromisos anunciados y su aplicación efectiva corre el riesgo de alimentar un círculo vicioso de aplazamientos y expectativas incumplidas, reduciendo el impacto de las medidas que sí llegan a adoptarse. El éxito de una COP debería medirse, sobre todo, por su capacidad para traducir los acuerdos en resultados concretos y verificables. Mientras se debaten las fuentes de financiación y las reglas de los mercados de carbono, aumenta el coste social de los retrasos.

Cuanto más se posponen las medidas de mitigación y adaptación al cambio climático, más difíciles y costosas serán las decisiones futuras. Esta es la paradoja de la diplomacia climática: los gobiernos siguen negociando como si dispusieran de tiempo, mientras el cambio climático avanza al margen de los calendarios de las conferencias.

Resulta especialmente significativo lo ocurrido en torno a la COP30. Numerosos países presentaron nuevos compromisos nacionales de reducción de emisiones (NDC). Menos de un año después, el nuevo Emissions Gap Report del PNUMA confirma que, incluso si se cumplieran íntegramente, estos compromisos seguirían siendo insuficientes. Es necesario reducir las emisiones de forma mucho más rápida y profunda para limitar el rebasamiento del umbral de 1,5 °C y hacer posible un retorno por debajo de ese nivel antes de finales de siglo.

Antalya, Turquía, del 9 al 20 de noviembre de 2026, COP31

La financiación climática, la transición energética, la adaptación y la aplicación de las contribuciones determinadas a nivel nacional volverán a ocupar un lugar central. Son cuestiones fundamentales. Pero hay una pregunta que debería estar presente en todas las negociaciones: ¿cómo cerrar la brecha entre el ritmo al que cambia el clima y aquel al que los gobiernos cumplen los compromisos adquiridos? Porque el cambio climático no espera a la diplomacia.

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