Entrevista

¿Es el fin de las grandes petroleras?

Según Andrew Oxlade, responsable de contenido de Schroders, la industria petrolera se ha enfrentado a un “cambio de paradigma” tras los acontecimientos que protagonizaron los activistas climáticos y los gestores de activos durante las juntas generales de accionistas de las empresas estadounidenses ExxonMobil y Chevron. Mientras tanto, en Europa, Shell perdió un caso judicial histórico que le obliga a reducir sus emisiones de carbono.

  • ¿Qué pasó en ExxonMobil? El hegde fund Engine No.1 presentó propuestas en la junta general de accionistas de Exxon para sustituir a cuatro directivos de la firma por unos sugeridos por ellos mismos. Contaban con el apoyo de inversores entre los que se incluían algunos de los mayores fondos de pensiones de Estados Unidos. Schroders apoyó las cuatro propuestas. Otros inversores hicieron lo mismo, como BlackRock, Vanguard y el fondo de inversión de la Iglesia de Inglaterra.

Dos de las resoluciones prosperaron, lo que supuso la incorporación de dos nuevos miembros al consejo: Gregory Goff, ejecutivo de Marathon Petroleum y Andeavor, y Kaisa Hietala, ex de Neste Oyj. Estos directivos fueron elegidos por su experiencia en sostenibilidad y transición energética. Además, un tercer candidato, Alexander Karsner, analista de estrategia de Alphabet, matriz de Google, y ex subsecretario de Energía de EE.UU., obtuvo un puesto en el consejo de la corporación energética estadounidense.

  • ¿Qué es Engine No.1? Es un hedge fund o fondo de inversión libre con sede en San Francisco, creado en diciembre por Chris James, un inversor veterano. El nombre hace referencia a una de las estaciones de bomberos más famosas de la ciudad.

Hay otros seis directivos con experiencia en capital riesgo, activismo, ecologismo y tecnología. La campaña fue dirigida por Charlie Penner, uno de estos seis. En un cargo anterior trabajó con el Sistema de Jubilación de Profesores del Estado de California para forzar el cambio en Apple.

  • ¿Por qué se ha propuesto este cambio a Exxon? Las acciones de Exxon, que cotizan bajo las marcas Esso y Mobil, han tenido una rentabilidad inferior a la media del sector durante los últimos cinco años. Mientras que algunas compañías petroleras han adoptado medidas para llevar a cabo una transición energética, Engine Nº 1 dijo que Exxon no lo había hecho.

El temor es que Exxon quede muy expuesta a los activos que queden varados por la aceleración de las medidas para hacer frente al cambio climático.

La presión se intensificó después de que la empresa sufriera pérdidas por valor de 22.400 millones de dólares el año pasado, principalmente como consecuencia de la caída de los precios del petróleo provocada por el Covid. Chris James, de Engine No.1, dijo a Bloomberg: “Fue una campaña que se basó en la lógica y los datos económicos “.

  • ¿Qué pasó en Chevron? La junta general de accionistas de Chevron también experimentó cambios el mismo día que la de Exxon. El 61% de los accionistas votó a favor de una resolución en la que se pedía a la empresa, que también cotiza como Texaco, que “redujera sustancialmente” sus emisiones de alcance 3, las procedentes de sus productos.

La empresa dijo que estudiaría detenidamente el resultado. Chevron se ha quedado atrás en el establecimiento de un objetivo de cero neto que tenga en cuenta las emisiones de carbono del petróleo y el gas que vende. En Schroders apoyamos la resolución y también seguimos votando en contra del presidente del comité de gobierno, para mostrar nuestra decepción por la falta de progreso en el establecimiento de objetivos sólidos de emisiones.

  • ¿Qué pasó con Shell? En general, se percibe que las empresas europeas están cambiando más rápido que su competencia estadounidense. Sin embargo, Shell también se enfrentó a una llamada de atención recientemente.

En un caso presentado por “Amigos de la Tierra”, un tribunal holandés ordenó a la empresa que redujera sus emisiones de carbono en un 45% para 2030 respecto a los niveles de 2019.
Recientemente, Shell se fijó el objetivo de reducir la intensidad de carbono de sus productos en al menos un 6% para 2023, un 20% para 2030, un 45% para 2035 y un 100% para 2050 respecto a los niveles de 2016, “una de las estrategias climáticas más ambiciosas del sector”, según Reuters. Pero el tribunal dijo que la política climática de Shell “no es concreta y está llena de condiciones… eso no es suficiente”. Shell dijo que apelaría el veredicto del tribunal y que ha establecido su plan para convertirse en una empresa de energía con cero emisiones netas para 2050.

  • ¿Por qué están pasando tantas cosas ahora? Todos los años, los activistas del cambio climático se centran en la “temporada de juntas generales”, de abril a junio, y utilizan estos foros para impulsar el cambio, aunque a veces sólo sea para dar a conocer los fallos.

Las compañías petroleras también se enfrentan a una prolongada racha de malos resultados financieros, en parte debido a la caída del precio del crudo. Pero ha coincidido con una mayor concienciación del coste que supone para los accionistas que las empresas no realicen una transición lo suficientemente rápida, sobre todo ante una legislación que cambia rápidamente.
Como afirmó Gillian Tett, del Financial Times: “Los nuevos activistas no sólo tratan de salvar el mundo; también intentan salvar sus propias carteras en un mundo en el que los reguladores hacen cumplir las normas ecológicas”.

Los acontecimientos de las dos juntas generales, tanto de ExxonMobil como de Chevron, también estuvieron precedidos por un informe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE). En él se afirmaba que el desarrollo de nuevos yacimientos de petróleo y gas debe detenerse este año y que no pueden construirse nuevas centrales eléctricas de carbón si se quiere alcanzar el objetivo de cero emisiones netas para 2050. También pidió que no se vendieran nuevos coches impulsados por combustibles fósiles más allá de 2035

  • ¿Y ahora qué? La atención se centrará cada vez más en la COP26, la próxima cumbre del clima de las Naciones Unidas. Su título completo es la 26ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y se celebrará en Glasgow en noviembre.

Más de 190 países firmaron el acuerdo climático de París alcanzado en la COP21 de 2015, cuyo objetivo es limitar el aumento de la temperatura por debajo de los 2 grados, e idealmente a 1,5 grados, en comparación con los niveles de 1900. El último panel de evolución del cambio climático de Schroders -nuestro rastreador del cambio climático- sugiere que el progreso es demasiado lento, y prevé un aumento de 3,6 grados.

Los activistas esperan que se acuerden más compromisos en la COP26, o en el período previo.
También se espera que este año aumente la atención sobre las empresas de combustibles fósiles y los bancos que las financian. Los inversores se están concentrando en su objetivo para influir en las empresas. Climate Action 100+ ha atraído a 575 firmas de inversión institucional, entre ellas Schroders, que en total representan 54 billones de dólares en propiedad de empresas. Pero esto no se limita a las empresas petroleras. Este año nuestro propio compromiso se ha centrado en los bancos que financian a estas empresas de combustibles fósiles. Y hemos visto una serie de respuestas alentadoras.

En un ejemplo de aumento de la influencia colaborativa, los inversores reunidos por el grupo ShareAction del Reino Unido animaron a HSBC a comprometerse a eliminar su financiación de la energía del carbón y de la minería de carbón térmico en la UE y en la OCDE para 2030 y a nivel mundial para 2040.
Tras la presión ejercida por la moción climática liderada por ShareAction, en mayo se aprobó por abrumadora mayoría una nueva resolución propuesta por la dirección.

  • ¿Qué opina Schrders? Las resoluciones en las juntas generales de accionistas constituyen una parte del panorama de la influencia corporativa. Los gestores de activos también deberían relacionarse con las empresas a lo largo del año para identificar el riesgo y aumentar el valor para sus clientes.

Rory Bateman, director global de renta variable de Schroders, dijo: “No hay duda de que necesitamos ver una acción más rápida en la industria petrolera. Hay varios mecanismos que pueden ayudar a conseguirlo. Creemos que es esencial comprometerse con las empresas de forma coherente. Nos reunimos regularmente con la directiva y los miembros del consejo de administración para compartir nuestras preocupaciones y nuestra experiencia sobre cómo pueden acelerar el cambio. Respaldaremos estas decisiones si las empresas no cambian con la suficiente rapidez. La falta de acción aumenta los riesgos financieros a los que se enfrentan nuestros clientes y eso es algo que no podemos aceptar. Sin embargo, cada propuesta debe ser evaluada por sus propios criterios. Esto implica un cuidadoso análisis fundamental de la resolución y del comportamiento de la empresa. En algunos casos, estas resoluciones pueden atar las manos de la directiva y, de hecho, frenar la acción climática”.

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