La sostenibilidad social busca salir de la sombra: las empresas avanzan hacia la medición de su impacto positivo… y negativo
Lo social deja de abordarse únicamente desde el compromiso e incorpora herramientas para medir, comparar y mejorar el impacto
Las exigencias regulatorias y las expectativas de sus grupos de interés también aprietan. Pero falta medir la dimensión social.
Emisiones de carbono, consumo energético o eficiencia en el uso de recursos cuentan con indicadores ampliamente consolidados.
Pero medir calidad del empleo, inclusión, bienestar de las personas, relación con proveedores o contribución a las comunidades sigue siendo un reto.
¿Cómo pueden las compañías demostrar con evidencias el impacto social que generan y utilizar esa información para tomar mejores decisiones?
De la transparencia a la gestión
La publicación de informes de sostenibilidad se ha convertido en una práctica habitual para miles de empresas. Pero el debate actual va un paso más allá: no se trata únicamente de reportar información, sino de conseguir que esos datos sean útiles para gestionar.
“La sostenibilidad social exige hoy hacerse preguntas incómodas:
cómo se toman las decisiones,
a quién afectan y quién queda fuera”
Mónica Gil-Casares, CODESPA
Prosper4ALL (CODESPA, Boston Consulting Group e IESE Business School)
- analiza cómo las decisiones empresariales generan impacto en distintos grupos de interés (empleados, proveedores, clientes y comunidades)
- identifica fortalezas como ámbitos de mejora desde una perspectiva de crecimiento inclusivo.
No ofrece respuestas simples. Ayuda a entender mejor la huella social y a tomar decisiones informadas, coherentes y responsables.
Medir cambia la forma de mirar la empresa
“Los grupos de interés demandan cada vez más empresas con propósito”
Ana María López de San Román, ILUNION
Medir también significa reconocer los retos pendientes
El impacto social confirmar aquello que una organización ya está haciendo bien. También identifica ámbitos donde todavía existe margen de mejora.
Avanzar en sostenibilidad social requiere una mirada honesta y continua: mejorar los sistemas de medición, incorporar criterios sociales en la cadena de valor y seguir integrando esta dimensión en las decisiones estratégicas.
