Discapacidad

Empleo y discapacidad: autoestima y barreras sociales

Jorge Asín y Bernal visitan el CEE Amibil de Calatayud

En el empleo de las personas con discapacidad, la autoestima y las barreras sociales lastran la probabilidad de encontrar uno

Las principales limitaciones percibidas por las pCd están relacionadas con la propia discapacidad, la edad y la experiencia.

El paro de larga duración afecta al 46 % sobre todo a los mayores de 45 años

Los trabajadores desempleados con discapacidad piensa que la probabilidad de encontrar un empleo es baja. Sin embargo, quienes ya tienen uno señalan su experiencia laboral como el elemento principal que respalda esta confianza. Además, una vez que ya se tiene un empleo, la percepción de su discapacidad no limita su capacidad para trabajar. Se agradece, especialmente, el apoyo externo recibido a través de las bolsas de empleo y las asociaciones especializadas.

A la hora de buscar trabajo, los desempleados con discapacidad opinan que:

  1. prejuicios y sesgos basados en la edad, género o discapacidad
  2. los reclutadores utilizan demasiados filtros para seleccionar los currículums
  3. los portales de empleo no están adaptados a las distintas discapacidades

«Es necesario reforzar la propia percepción de las pCd desempleadas sobre sus perspectivas laborales.

es clave para que no se abandone la búsqueda y realmente se produzca su reinserción en el entorno laboral»

María Viver, Fundación Randstad

Por otro lado, conocer estos datos permite conocer sus percepciones y ajustar las iniciativas de diversidad e inclusión a las necesidades reales de las personas con discapacidad.

El paro de larga duración, es decir, de más de 1 año, afecta al 46%

Entre ellas, las más afectadas son los mayores de 45 años, que representan al 50 %.

Asimismo, las pCd desempleadas han tenido alguna experiencia laboral anterior en entornos motivadores y una cultura empresarial inclusiva, así como estar satisfechos en términos de reconocimiento, valoración en el trabajo y oportunidades de crecimiento profesional.

Sin embargo, su formación laboral fue insuficiente y requieren más formación para mejorar sus habilidades laborales.

Por nivel de estudios, la formación predominante en los desempleados encuestados es de nivel medio o inferior y formación profesional de grado superior; estudios universitarios y de posgrado (máster o doctorado), los menos.

“Si la discapacidad, la edad o la falta de experiencia son vistas como limitaciones a la hora de encontrar un empleo, nos tiene que hacer reflexionar sobre cuáles deben ser las cualidades y capacidades verdaderamente importantes a la hora de valorar a un candidato para su incorporación a un puesto de trabajo”

‘Motivaciones y expectativas sobre el mercado laboral de las personas con discapacidad’, Fundación Randstad, 2024

Imagen: Jorge Asín y Bernal visitan el CEE Amibil de Calatayud

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