El proyecto de intervenciones en el Real Monasterio de Santa María de Sijena (Villanueva, Huesca), finalista de los Premios ARQUITECTURA 2026
La propuesta es una de los 25 elegidas entre 209 seleccionadas por los Colegios y Consejos Autonómicos de Arquitectos. Optan a 6 premios basados en valores –universales, culturales, artísticos, profesionales y éticos– y a 3 reconocimientos de carácter especial: el Premio de Arquitectura Española, el Premio de Urbanismo Español y el Premio a la Permanencia
Los trabajos realizados en el Monasterio de Sijena han contribuido notablemente a la
- recuperación de uno de los cinco panteones reales de Aragón
- valoración de uno de los edificios más significativos de la historia aragonesa
El Real Monasterio de Santa María de Sijena fue incendiado a finales de julio de 1936 por milicianos anarquistas e izquierdistas en los primeros días de la Guerra Civil Española.
La autoría específica ha sido objeto de debate histórico y judicial, alternando entre la acusación a milicianos foráneos o a elementos locales con apoyo de personas muy violetas de fuera del pueblo, pero el hecho ocurrió en el contexto de la violencia anticlerical de 1936.
El fuego destruyó gran parte del archivo monacal, los techos mudéjares, las tumbas reales y dañó gravemente las famosas pinturas murales de la Sala Capitular.
Vecinos de Villanueva de Sijena arriesgaron sus vidas para rescatar algunos retablos y documentos.
“Incendio, profanación, saqueo total, robo y destrucción completa, llegando incluso al desenterramiento de monjas del Real Monasterio de Sijena”
Los cadáveres fueron esparcidos por la iglesia y el patio del monasterio. También fue profanado el panteón de las monjas sanjuanistas. El espectáculo debió de ser dantesco.
El malogrado cenobio, en ruinas, pasto de las llamas, abandono y expolio, recupera hoy su esplendor
La actuación de Pemán y Franco Arquitectos y Sebastián Arquitectos es:
- sensible con su historia
- atenta a los valores histórico-artísticos
- coherente con los nuevos usos demandados
El trabajo se ha llevado a cabo de manera casi artesanal, desde el proyecto a la construcción, de la mano de oficios que también hoy están en peligro de desaparición, y que gracias a trabajos de este tipo mantienen su saber y nuestra tradición.
En su cruenta lucha contra el tiempo, el monasterio hoy supone un importante foco de atención en la despoblada comarca monegrina, así como una gran esperanza de futuro.
