Medio Ambiente

El agua y la Inteligencia Artificial

Detrás de cada pregunta hecha a la IA hay miles de servidores trabajando en centros de datos que necesitan agua para no sobrecalentarse

 

Medio litro de agua por conversación

Calcular cuánta agua «bebe» la inteligencia artificial no es tarea sencilla, ya que aún no existe un método estandarizado para medirlo. Un estudio de las universidades de California y Texas cifra en torno a medio litro el agua asociada a una conversación de entre 20 y 50 preguntas con un chatbot. Las grandes tecnológicas reconocen subidas de entre el 20 % y el 34 % en el consumo de agua de sus centros de datos.

“El problema de fondo es la falta de transparencia ya que no existe todavía una contabilidad auditada ni estándares de información comparables entre empresas» Ignacio Sánchez Serrano, Accenture

 

“Las cifras actuales son, en el mejor de los casos, estimaciones indirectas con márgenes de error considerables” Pedro Martínez Santos, Universidad Complutense de Madrid

Un consumo pequeño frente a la agricultura, pero con matices

El consumo mundial de agua de la IA es de 5 km³ en 2027, cifra minúscula en comparación a los 2.500 km³ que consume cada año el regadío agrícola o los 750 km³ del uso doméstico.
Los expertos advierten que el volumen total no lo dice todo; el mismo consumo de agua tiene un impacto muy distinto. Depende de dónde se pueda producir, ya sea en una zona con abundancia del recurso o en una región castigada por el estrés hídrico o la sequía.

“No hay una relación automática entre estas infraestructuras y el estrés hídrico, todo depende de la ubicación, el diseño de la instalación y el sistema de refrigeración elegido” Alejandro Fuster, SpainDC

 

Tecnología más eficiente para reducir el impacto

“Ya existen soluciones como la refrigeración en seco (utiliza aire en lugar de agua), los circuitos cerrados (reutilizan el agua), los sistemas híbridos (combinan distintas tecnologías de refrigeración), el uso de agua regenerada procedente de depuradoras o la refrigeración por inmersión, en la que los equipos se introducen en líquidos especiales para disipar el calor. El objetivo es enfriar mejor utilizando menos recursos”

España, un imán para los centros de datos y más eficiente
España se ha convertido en uno de los países más atractivos del sur de Europa para instalar centros de datos. Favorecen el desarrollo de estas infraestructuras:

  • Su buena conectividad
  • Su posición estratégica
  • La disponibilidad de suelo
  • La capacidad para generar energía renovable

Actualmente existe un centenar de centros de datos, concentrados sobre todo en Madrid, Barcelona y Zaragoza. Si salen adelante los proyectos previstos, la inversión podría superar los 66.000 millones de euros hasta 2030. Su crecimiento dependerá de contar con suficientes redes eléctricas y conexiones de telecomunicaciones, además de la disponibilidad de agua.

La huella hídrica de la IA no dependerá solo de los avances tecnológicos, sino también de cómo se gestione su crecimiento. Porque la inteligencia artificial aun pareciendo invisible no lo es. Detrás de cada consulta hay una infraestructura física que consume energía, agua y otros recursos. El objetivo es reducir este impacto a través de un desarrollo de la IA y los centros de datos que tengan en cuenta el agua que necesitan para funcionar.

“El desafío no consiste solo en desarrollar tecnologías más eficientes. Es necesario planificar cómo crecerán los centros de datos en los próximos años, teniendo en cuenta los recursos disponibles en cada territorio. Una buena coordinación entre empresas, administraciones y gestores del agua será clave para compatibilizar el desarrollo de la IA con un uso sostenible de este recurso” Ignacio Sánchez Serrano

Foto de panumas nikhomkhai

 

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