¿Qué está ocurriendo con la infraestructura ferroviaria española? Choque entre dos trenes en Urda (Toledo): 64 muertos
Foto: El choque entre dos trenes en Urda Toledo. EFE

La red de alta velocidad en España, referente mundial y un modelo replicado en muchos países, atraviesa un periodo de intensa tensión operativa. Algunas líneas como la Madrid-Sevilla ya tienen 30 años de antigüedad, y con el aumento del tráfico ferroviario tras la liberalización del sector la infraestructura se ve sometida a un desgaste mayor.
Esta sobrecarga ha desencadenado un repunte severo de las incidencias técnicas y fallos en la vía, culminando en graves siniestros como el registrado en Adamuz (Córdoba) a principios de año y el reciente alcance en la línea de alta velocidad Madrid-Andalucía a la altura de Toledo.
Como causas posibles están las fracturas por fatiga de material en las soldaduras de la vía o en la fabricación, la desalineación del carril por dilatación o asientos en la plataforma y sistemas de bloqueo automático. Es muy difícil y muy poco frecuente que se produzcan estas incidencias, y el mantenimiento debe cumplir con una normativa internacional muy estricta, pero desgraciadamente pueden ocurrir. El incremento de trenes de diferentes operadores que circulan con frecuencias muy reducidas exige un margen de tolerancia mínimo en la infraestructura.
Plan de renovación de infraestructuras
El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias – ADIF- ha puesto en marcha un plan de mantenimiento y renovación integral enfocado prioritariamente en los corredores históricos. Como actuaciones prioritarias se ha aprobado la sustitución sistemática de desvíos, traviesas y balasto, la renovación completa del carril en tramos críticos, e inversiones en la modernización de los sistemas de señalización hacia estándares ERTMS de última generación. También se ha reforzado la inspección para detectar microfisuras.
Lamentablemente este nuevo accidente debe abrir una investigación para averiguar las causas exactas y seguir mejorando la seguridad de las vías, que sigue siendo muy alta y una infraestructura que funciona, pero debe reducir aún más las posibilidades de fallo.
