El 86 % de los consumidores se siente mal al tirar comida en casa, pero el 23 % desperdicia alimentos en casa
La concienciación sobre el desperdicio alimentario sigue creciendo en España, pero no siempre se traduce en cambios reales de comportamiento.
El 86 % de los consumidores reconoce sentirse mal cuando se estropea la comida en casa, aunque un 23 % admite que sigue tirándola de forma habitual.
Paradoja: fuerte sensibilidad social, pero persisten barreras cotidianas que dificultan su reducción efectiva.
Conciencia alta, hábitos mejorables. En la última década:
- aumentó un 53 % el número de hogares que aseguran gestionar mejor su comida
- sin embargo, el desperdicio sigue formando parte de la rutina doméstica
Especialmente, causas evitables:
- olvido: los consumidores reconoce que deja alimentos en la nevera o despensa hasta que se estropean
- calcular mal las cantidades
- comprar más de lo necesario
Productos
- frutas y hortalizas
- pan
- alimentos preparados
A pesar de esta realidad, los consumidores muestran una actitud cada vez más proactiva:
- 80 % revisa la fecha de caducidad antes de comprar
- 69 % planifica sus menús
- 64 % congela productos para alargar su vida útil
Sin embargo, estas medidas no siempre son suficientes. Incluso entre quienes intentan aprovechar mejor los alimentos, el 31 % reconoce que termina tirando las sobras porque se estropean. Esta brecha entre intención y acción abre una oportunidad clara para impulsar soluciones más prácticas, accesibles y adaptadas al día a día del consumidor.
Más información y herramientas para cambiar hábitos: reforzar la educación y el acompañamiento al consumidor
- planificación
- desconocimiento sobre la conservación de según qué alimentos
- percepción de que algunos alimentos “no merecen la pena” guardarse
- ofrecer recetas con sobras
- mejorar el etiquetado
- facilitar herramientas digitales que ayuden a gestionar la despensa
Además, el consumidor también mira hacia las empresas. El 59 % afirma que conocer las iniciativas de un establecimiento contra el desperdicio influye en su decisión de compra, lo que refleja un cambio hacia un consumo más exigente y consciente.
“El principal desafío ya no es solo concienciar, porque eso ya está ocurriendo, sino ayudar a trasladar esa preocupación a hábitos reales en el día a día.
Las empresas pueden facilitar ese cambio con soluciones concretas.
Hay una brecha entre lo que sentimos y lo que hacemos.
Reducirla pasa por integrar procesos, tecnología y herramientas que hagan más fácil aprovechar los alimentos”
Alejandro Andreu Vilà, Phenix
La Ley 1/2025, de 1 de abril, de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario, publicada en el BOE el 2 de abril de 2025, entró en vigor el 3 de abril de 2026. Impulsa a todos los actores de la cadena a adoptar un papel más activo en la reducción del desperdicio.
III Barómetro de AECOC en colaboración con Phenix sobre Desperdicio Alimentario en los hogares, 2026
