Tribuna

El valor de una transición verde

Integrar un marco de valoración propio en la transición verde es el siguiente paso natural en la evolución de la “E” en ESG

Esto proporciona una forma para que los inversores apoyen las transiciones verdes de las empresas que deben producirse desde ahora.

Los inversores han empezado a cuestionar las estrategias de “inversión verde” que se limitan a emplear sesgos y exclusiones para reducir las empresas de altas emisiones en sus carteras. La nueva frontera de la inversión climática es apoyar a los grandes emisores que están haciendo cambios clave en sus negocios para mejorar significativamente su huella de carbono.

La “E” de ESG ha recorrido un largo camino; transmitir la urgencia de nuestra crisis climática ya no es la batalla. Los gobiernos, las empresas y los inversores están impulsando planes ecológicos, pero creemos que las métricas de emisiones globales más importantes siguen todavía avanzando en la dirección equivocada.

¿Es demasiado pronto para esperar resultados o nuestros esfuerzos comunes son ineficaces?

Cada vez se cuestiona más la eficacia de las preferencias y exclusiones de las carteras de los inversores, y con razones válidas. Por lo tanto, la frontera de la inversión climática se está desplazando más allá de la “ecologización” superficial de las carteras a la ecologización de los activos que las componen.

  • Los inversores pueden y deben apoyar a las empresas contaminantes en sus esfuerzos ecológicos y desempeñar así un papel activo en la solución de la crisis climática.
  • Se trata de una gran oportunidad comercial, en consonancia con el deber de los gestores de activos de ofrecer rentabilidad y gestionar el riesgo.
El esquema “Cap-and-trade” potencia un futuro más verde

El Régimen de comercio de derechos de emisión de la UE (RCCDE por sus siglas en inglés) es la piedra angular de la política de la UE para combatir el cambio climático. Es el primer gran mercado de carbono del mundo y sigue siendo el mayor, aunque se están introduciendo mercados de carbono en otros países. En abril, el RCDE de la UE alcanzó un máximo histórico por encima de los 60 dólares y seguirá subiendo. Predecir el precio futuro del RCCDE no forma parte del sistema.

En cambio, el modelo trabaja con una serie de escenarios de precios futuros del RCCDE para prever el coste de las emisiones. En Europa, muchos de los sectores más contaminantes están protegidos y reciben derechos de emisión gratuitos. Aunque no cubran la totalidad del precio de las emisiones, las implicaciones de la valoración siguen siendo significativas.

Sostenibilidad y rentabilidad empresarial

En algunas circunstancias, se pueden adoptar medidas de reducción de costes para contrarrestar el aumento de los mismos. Estos esfuerzos se modelizan sistemáticamente con las curvas de costes marginales de reducción (MACC, por sus siglas en inglés). Las MACC son un mecanismo de conversión inteligente entre las inversiones de las empresas en palancas de reducción y las reducciones de emisiones. Son específicos de cada sector y todas las inversiones vienen acompañadas de gastos de capital, gastos operativos y vida técnica, todo lo necesario para introducirlos en nuestro marco de valoración del flujo de fondos descontados (DCF, por sus siglas en inglés).

Esta parte del marco se ha desarrollado en colaboración con Material Economics, una de las principales consultoras de gestión sobre el vínculo entre la sostenibilidad y la rentabilidad empresarial. A pesar de su simplicidad, el marco capta bien la dinámica de valoración. Demostrar que las transiciones verdes impulsan el valor financiero es esencial para justificar estas inversiones y apoyar a las empresas en sus esfuerzos por el control del cambio climático. El marco constituye una base para los compromisos climáticos específicos de las empresas, para identificar las lagunas en las que los objetivos anunciados no son lo suficientemente agresivos y, en esos casos, animar a las empresas a ir más allá.

Transiciones verdes en la industria pesada

En el caso de la industria pesada (aluminio, cemento, productos químicos y acero) las emisiones significativas están vinculadas a la producción real. Los procesos de fundición y los hornos son muy exigentes en cuanto a energía y todavía se alimentan principalmente de carbón. Los productos se han convertido en una mercancía, pero son esenciales para la sociedad.

Sin sustitutos comerciales a la vista, el fin de nuestra dependencia del cemento o del acero es hoy impensable. El acero es esencialmente reciclable de forma infinita, una importante palanca circular en los países desarrollados con la chatarra, pero seguimos necesitando añadir acero nuevo a los países en desarrollo.

Las emisiones de la industria pesada son materiales y se denominan “difíciles de eliminar”, una combinación tóxica. En Europa, el precio total del RCCDE obligaría a muchas de estas empresas a abandonar el negocio o a trasladarse a otras regiones. La producción en otras zonas no es en absoluto más ecológica y, por tanto, la mayoría de estos sectores están en la lista de fugas de carbono de la UE, es decir, obtienen derechos de emisión gratuitos. Por suerte, resulta que las reducciones sustanciales no sólo son posibles, sino que aumentan el valor. Creemos que se trata de una de las oportunidades más incomprendidas de los mercados actuales, tanto desde el punto de vista de los inversores como del clima.

Los MACC sugieren un potencial de reducción del 30 % para 2030 en la mayoría de estos sectores.

Cuando se logran reducciones, los derechos de emisión gratuitos que ya no se necesitan pueden venderse y convertirse en beneficios. Así es como el RCCDE pretende incentivar las reducciones. No realizar estas reducciones es económicamente deficitario y deja a las empresas expuestas a riesgos innecesarios. Creemos que impulsar programas agresivos de transformación verde va en interés de las empresas, los inversores y el clima.

Las valoraciones y las reducciones crecen a medida que aumenta el precio del RCCDE

Este gráfico se basa en 14 empresas europeas de cemento y acero. Los “violines”, gráficos similares a los de Barbapapa, muestran cómo se distribuyen los impactos de valoración según las diferentes expectativas de precios del RCCDE para 2030. Hemos combinado las empresas siderúrgicas y cementeras, ya que son similares en muchos aspectos, pero el cemento tiende a tener un mayor impacto. Si suponemos que el RCCDE alcanzará los 75 euros en 2030, la empresa media debería invertir el 1,7% de sus ingresos anuales en mecanismos de transición ecológica, lo que le permitiría reducir el 26%.

Álvaro Cabeza, Country Head de UBS Asset Management en Iberia

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