Editorial

A vueltas con el IPCC

El IPCC reafirma la dimensión del reto medioambiental. Los políticos y la sociedad deben actuar en consecuencia

Pocas novedades en el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). La ciencia constata el cambio climático y que es la actividad humana la principal responsable. Que las consecuencias serán drásticas ya se había asumido por parte de la opinión pública y de los políticos.

A pesar de su lenguaje técnico y preciso, no hay lugar a dudas sobre la magnitud de la amenaza y las terribles consecuencias de la falta de acción. Es inevitable que se produzcan más daños físicos; en cualquiera de los escenarios que dibuja, las temperaturas aumentarán hasta 1,5°C en menos de diez años.

Si se reducen las emisiones hasta 2050, las temperaturas descenderán más adelante en el transcurso del siglo, pero los aumentos iniciales -resultados de los lapsos entre las emisiones y los aumentos de temperatura- son inevitables. Si no se toman medidas para reducir las emisiones en las próximas décadas, las temperaturas aumentarán hasta 4ºC por encima de esa línea de base histórica antes de que finalice el siglo XX.

Farruqo, El Jueves
¿Es para tanto una diferencia entre 1,5°C y 4,0°C? ¡Sí!
  • 1,5°C provocarán 2,4 veces sequías más frecuentes y 1,5 veces aumento de las precipitaciones extremas
  • 4°C provocarán 5,1 sequías más frecuentes y 2,8 veces aumento de las precipitaciones extremas, momento en el que muchas partes del mundo se volverán inhabitables, las migraciones masivas serán inevitables y las repercusiones económicas serán graves.
Solución: reducir las emisiones globales de carbono un 50 % la próxima década, es decir, una reducción anual del 6 %.
El problema es que en los últimos 50 años, las emisiones han aumentado un 2 % anual de media. ¿Cómo revertir la situación? Son necesarias medidas contundentes.

La botella medio llena

  • En 2020 (pandemia) las emisiones mundiales de carbono han descendido un 6 % (Aunque en diciembre aumentaron un 2 % respecto a 2019).
  • Gobiernos que representan el 70 % de las emisiones y la producción económica del mundo han establecido objetivos nacionales de cero emisiones.
  • Los compromisos de gasto en infraestructuras verdes pueden ascender a unos 2 billones de dólares en la próxima década, con la gran mayoría de la financiación prevista de fuentes privadas.

Pero hay gran incertidumbre

  • La mitad del ahorro de emisiones de CO2 más allá de 2030 provendrá de tecnologías que aún están en desarrollo.

Empresas que representan el 15 % del valor de los mercados bursátiles mundiales se han comprometido a reducir las emisiones con la suficiente rapidez como para limitar el aumento de la temperatura a largo plazo a 1,5 °C a través de la iniciativa Science Based Target.

La inversión en tecnologías limpias y en nuevos productos de expansión también está aumentando, pero con demasiada frecuencia permanece aislada en categorías de productos específicas en lugar de centrarse en el rediseño general de toda su gama de productos.

Dada la magnitud del cambio necesario, es discutible que la economía mundial consiga una transición cero neto en las próximas tres décadas. Pero la cuestión clave es el calendario, no el imperativo de una transición. Unos objetivos menos ambiciosos para limitar el aumento de la temperatura a largo plazo a unos 2 °C alargarán el proceso unas décadas, pero no alteran la necesidad de alcanzar cero emisiones netas ni el imperativo de actuar.

El último decenio ha sido el más caluroso de los 125.000 años anteriores. Nos encontramos en nuestra última década para tomar las medidas necesarias para evitar los horrores del cambio climático previsto. Todavía estamos a tiempo. No hay excusa. No podemos eludir nuestra responsabilidad.

En la COP26 de Glasgow a finales de 2021, muchos países tendrán que actualizar sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC) y sus promesas en torno a la financiación para luchar contra el cambio climático.

Imagen: El Jueves nº 2184 BERNAL

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