¿Estás motivado con tu trabajo? El 42 % de los españoles declaran que no. La despersonalización, la culpable
Cada vez más empleados sienten que su papel dentro de las organizaciones se limita a cumplir tareas mecánicas, sin reconocimiento ni conexión con un propósito mayor.
Falta de motivación. Hay sensación de ser un engranaje más en la maquinaria de la empresa, desánimo y desconexión que afecta a:
- productividad
- absentismo
- desgaste emocional
- síndrome de estar quemado (burnout)
“El inicio de año es un momento crítico:
estrés postvacacional,
responsabilidades acumuladas y
entornos laborales poco conectados con las personas
aumenta el riesgo de desmotivación y burnout”
Amira Bueno Herdoíza, Cigna Healthcare
Soluciones
- Cuidar el clima laboral y la conciliación en el día a día.
Un entorno de trabajo positivo no se construye solo con mensajes
Requiere espacios y dinámicas que permitan a las personas sentirse vistas, escuchadas y conectadas con su entorno. Iniciativas que fomentan la actividad física, el aprendizaje o el encuentro entre compañeros, así como momentos compartidos fuera de la rutina habitual, contribuyen a generar un ambiente más cercano y colaborativo.
Al mismo tiempo, respetar el tiempo personal y familiar resulta determinante para el bienestar emocional y para evitar situaciones de desgaste prolongado.
- Vuelta al trabajo más flexible y progresiva. Tras periodos vacacionales largos, volver de golpe a una semana completa de trabajo puede resultar especialmente cuesta arriba. Para suavizar este regreso, la empresa puede ofrecer durante los primeros días horarios de entrada y salida más flexibles, facilitar el teletrabajo parcial o plantear una reincorporación a mitad de semana para evitar un cambio brusco de ritmo.
Reducir la carga de trabajo durante los primeros días
Centrar ese tiempo en tareas de ajuste y organización ayuda a que los empleados recuperen la rutina de forma gradual y con una actitud más positiva.
- Integrar las pausas y la desconexión como parte de la jornada. La fatiga asociada a largas horas de trabajo continuado afecta directamente a la concentración y al bienestar mental. Más allá del volumen de tareas, es importante normalizar las pausas como parte del día a día y evitar jornadas que se perciban como una sucesión ininterrumpida de obligaciones.
Limitar los periodos de trabajo intenso a bloques de entre 90 y 120 minutos, intercalando descansos de 5 a 10 minutos, favorece la recuperación mental y ayuda a prevenir la fatiga acumulada.
Además, promover el descanso visual, el movimiento, pequeños paseos o estiramientos contribuye a mantener la energía a lo largo de la jornada.
- Anticiparse a situaciones de estrés y sobrecarga. Tras la vuelta de las vacaciones, es habitual que muchos empleados se enfrenten a una acumulación de tareas y traten de resolverlas en el menor tiempo posible, lo que puede derivar en agotamiento mental y emocional.
Para evitar esta sobrecarga, la empresa puede ofrecer pautas claras de organización y planificación, ayudar a priorizar tareas y definir objetivos realistas y bien estructurados para las primeras semanas.
Este acompañamiento permite que los empleados avancen de forma ordenada, se sientan capaces de cumplir con sus responsabilidades y reduzcan los niveles de estrés, con un impacto positivo tanto en su bienestar como en el rendimiento del equipo.
- Ofrecer herramientas para la estabilidad financiera. El impacto financiero de las vacaciones, unido al contexto económico actual, puede generar preocupación y afectar al rendimiento diario.
Facilitar recursos prácticos:
- sesiones breves de orientación financiera
- guías para revisar gastos
- herramientas sencillas de planificación del ahorro
