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El empleo, antídoto contra las graves secuelas en la economía y la sociedad tras la pandemia

La fuerte recuperación económica no ha generado nuevos puestos de trabajo suficientes 

Según Las Perspectivas del Empleo 2021 (OECD Employment Outlook 2021) en 2020 se perdieron en la OCDE 22 millones de puestos de trabajo con respecto a 2019, y 114 millones en todo el mundo. Pese a la recuperación parcial, en la OCDE quedan todavía 8 millones de desempleados más que antes de la crisis, y el número de personas que no buscan activamente un empleo sigue 14 millones por encima de las cifras precrisis. La tasa de empleo (el porcentaje de la población en edad de trabajar que está ocupada) en los países de la OCDE continuará por debajo de los niveles prepandemia a finales de 2022.

Las horas trabajadas en empleos de baja remuneración cayeron más de un 28 % en el conjunto de la OCDE, 18 puntos porcentuales más que el descenso registrado en los empleos mejor remunerados. El número de jóvenes que ni trabajan ni estudian ni reciben formación (los denominados «nini») se incrementó en 3 millones, lo que constituye una inversión de la tendencia del último decenio. Al final de 2020, la tasa media de «nini» en la franja de edad de 15 a 29 años, el 12 %, seguía un punto porcentual por encima de la del año anterior.

La tasa de desempleo de la OCDE bajó ligeramente en mayo de 2021, hasta el 6,6 % (frente al 6,7 % de abril de 2021), y permanece 1,3 puntos porcentuales por encima de su nivel prepandemia observado en febrero de 2020. El número de trabajadores desempleados en los países de la OCDE se situó en 43,5 millones en mayo de 2021, 8,1 millones más que en febrero de 2020. Por su parte, la tasa de desempleo juvenil de la OCDE, un 13,6% en mayo de 2021, seguía 2,2 puntos porcentuales por encima de su nivel prepandemia. Existen considerables disparidades entre países en lo que respecta a la magnitud de la perturbación económica y a la velocidad de la recuperación: las diferencias entre las tasas de desempleo de mayo de 2021 y febrero de 2020 van desde los más de 4 puntos porcentuales de algunos países (como Colombia y Costa Rica) hasta casi 0 en otros (Australia y Francia, por ejemplo).

«Va a ser muy importante dar con la configuración de políticas correcta para fomentar la inversión empresarial y la creación de empleo, así como para impulsar la mejora y la adecuación de las competencias y el reciclaje profesional imprescindibles para garantizar que todos los ciudadanos tengan las mejores oportunidades posibles de participar en la recuperación y beneficiarse de ella»

Secretario General de la OCDE, Mathias Cormann

Hay que continuar apoyando a las familias más necesitadas y, al mismo tiempo, dirigir con mayor precisión las medidas de política fiscal concebidas para estimular el crecimiento hacia empresas y empleos que tienen un futuro viable en el contexto poscovid, proporcionando los incentivos adecuados para que la inversión empresarial se traduzca en una reparación del empleo y en la creación de nuevos puestos de trabajo.

Retirar prematuramente el apoyo podría poner en peligro la recuperación. Los costos a corto plazo de estas medidas fiscales pueden reducirse mejorando la focalización del apoyo en los sectores, empresas y hogares más vulnerables y fomentando las start-ups y la creación de empleo.

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El mercado laboral también continúa siendo vulnerable a una rápida acumulación de desempleo de larga duración

Muchos de quienes perdieron el trabajo en las primeras fases de la pandemia han seguido en paro desde entonces y tienen cada vez más problemas para competir con los ciudadanos cuyos puestos de trabajo han estado protegidos.

En el momento álgido de la crisis, los programas de retención de empleo apoyaron a unos 60 millones de puestos de trabajo, más de diez veces el número de empleos protegidos durante la crisis financiera, y salvaron hasta 21 millones de puestos de trabajo. Estos programas contribuyeron a limitar el aumento del desempleo en muchos países y, hasta la fecha, nada indica que hayan tenido un efecto adverso significativo sobre la creación de empleo. En el momento actual, el apoyo debería centrarse en los sectores que todavía están afectados por restricciones de distanciamiento físico. El diseño de otros programas debe modificarse para promover la recuperación y, más adelante, deberían eliminase gradualmente, según el informe.

El aumento de la inversión en políticas activas del mercado de trabajo será esencial para ayudar a los trabajadores a encontrar un empleo. Las políticas activas deben ampliarse para proporcionar apoyo y los gobiernos deberían integrar mejor los servicios de empleo y formación e individualizar el acompañamiento para mejorar su eficacia.

La inversión en políticas de capacitación eficaces es esencial para ayudar a las empresas, a las start-ups y a los trabajadores a afrontar la transición a profesiones y sectores con un elevado potencial de crecimiento, incluidos los relacionados con tecnologías verdes. Deben redoblarse los esfuerzos para promover una cultura de aprendizaje a lo largo de toda la vida laboral, así como vincular la formación a las personas en lugar de a los puestos de trabajo.

La recuperación de la crisis también nos brinda la oportunidad de subsanar deficiencias de la protección social que vienen de tiempo atrás. Por ejemplo, se deberían reevaluar las ayudas de emergencia a los autónomos y otros trabajadores con poca cobertura social que se introdujeron durante la pandemia y posiblemente convertirlas en respuestas mejor dirigidas y más sistemáticas, capaces de garantizar tanto la equidad como los incentivos para trabajar. Esto significa un trato más neutral a todas las formas de trabajo, una mejora de la portabilidad de las prestaciones, y criterios de elegibilidad que se adapten mejor a las cambiantes necesidades de los ciudadanos.

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