Regala amor y salud a tu madre. Entrenar con ella puede cambiar su vida. Sobre todo en la perimenopausia y la menopausia
Viva la energía y la calidad de vida de nuestras madres.
“En muchas ocasiones, nuestras madres son mujeres que llevan décadas cuidando de todo menos de ellas mismas.
Y justo ahora es cuando más lo necesitan.
El deporte no les va a quitar energía, se la va a devolver por cuatro”
Mario Orellana @orellanatrainer)
A partir de los 40–50 años desciende de forma natural la masa muscular (sarcopenia) y se acelera con los cambios hormonales. Afecta directamente a
- fuerza
- movilidad
- autonomía
Músculo que no se entrena, se pierde.
“La única forma de frenarlo y revertirlo es el entrenamiento de fuerza. No hay otra estrategia que funcione igual”
Bailar y la fuerza son la combinación perfecta para combatir la fragilidad ósea. El trabajo de fuerza ayuda a estimular el hueso y hacerlo más resistente, reduciendo el riesgo de osteopenia y osteoporosis. “Pero si además añadimos pequeños impactos, como caminar rápido o bailar, el beneficio es aún mayor”.
El deporte no cansa, activa
Lejos de generar fatiga, el ejercicio actúa como regulador. “Cuando las mujeres empiezan a entrenar, duermen mejor, tienen más energía y se sienten más activas. Es uno de los cambios que antes notan”. Además, incorporar paseos al aire libre ayuda a regular los ciclos de sueño y la producción de melatonina.
Cambiar la báscula por sensaciones
El foco no debería estar en el peso, sino en cómo se siente el cuerpo. Aumentar masa muscular y reducir grasa mejora la composición corporal y la percepción física.
“No se trata de pesar menos, sino de encontrarse mejor”
Moverse mejor es vivir mejor. Ganar fuerza impacta en la vida cotidiana.
- subir escaleras
- cargar bolsas
- moverse
Es un cambio silencioso, pero muy evidente en el día a día.
Menos dolor, mejor postura
El entrenamiento correge desequilibrios y a reducir molestias habituales. Espalda, cuello y hombros son zonas donde muchas mujeres acumulan tensión tras años de rutinas poco activas o posturas mantenidas.
Cuidar el suelo pélvico también es salud
El suelo pélvico forma parte del entrenamiento y es clave en esta etapa.
“Trabajarlo bien puede evitar problemas como la incontinencia y mejorar mucho la calidad de vida”
Los pequeños hábitos impactan en la salud metabólica
Más allá del entrenamiento estructurado, pequeños hábitos marcan la diferencia. Caminar más, usar las escaleras o dar un paseo después de comer ayuda, entre otras cosas, a regular el pico de glucosa tras las comidas y a mejorar la salud metabólica.
El ejercicio también es una forma de socializar
Encontrar actividades que impliquen moverse y compartir tiempo con otras personas facilita la adherencia al deporte. Bailar, hacer yoga, pilates o entrenar en grupo introduce un componente social que hace más fácil mantener el hábito en el tiempo y promueve la relación humana que es muy beneficiosa para todas las etapas vitales.
Disfrutar para funcione. El ejercicio no tiene que ser una obligación. Cuando se encuentra una actividad que se disfruta, es mucho más fácil integrarla en la rutina. “Hacerlo deporte es perfecto. Y si además lo pasan bien, lo mantendrán”, resume Orellana.
El impacto de este cambio va mucho más allá de lo físico.
“Mi madre empezó hace unos meses. No solo ha mejorado físicamente, ha cambiado su energía, su actitud, hasta su forma de vestirse. Le ha cambiado la vida”
Este enfoque conecta con la filosofía de Sprinter, que apuesta por hacer el deporte accesible a todas las personas, independientemente de su nivel o momento vital, con una amplia oferta en disciplinas como fitness, correr o entrenar.
Porque este Día de la Madre, el mejor regalo puede ser ese pequeño empujón que las anime a empezar. Y que acabe cambiando mucho más de lo que imaginamos.
