¿Cómo puede impactar el cambio climático en la economía?

Los riesgos climáticos pueden perturbar gravemente la actividad económica. Según el Grupo de trabajo sobre Divulgaciones Financieras Relacionadas con el Clima (TCFD), el cambio climático plantea un riesgo sistémico potencial para la estabilidad financiera

En este sentido y para analizar las posibles consecuencias, partamos de la base de que este fenómeno puede afectar a la economía a través de dos vías principales:

– Riesgos de transición: se refieren a los impactos económicos que resultan de los cambios regulatorios y de mercado asociados con el cambio climático. Algunos ejemplos de medidas reguladoras son: los impuestos sobre el carbono, la fijación de precios del carbono, por ejemplo, a través del Régimen de Comercio de Derechos de Emisión de la UE y la legislación de la UE que establece objetivos obligatorios de reducción de emisiones para los vehículos nuevos.

– Riesgos físicos: se refieren al impacto directo de los eventos relacionados con el cambio climático en las empresas y los consumidores. El calentamiento global plantea una serie de problemas, como el aumento del número y la gravedad de los fenómenos meteorológicos extremos (por ejemplo, inundaciones, incendios forestales y huracanes), el incremento de la escasez de agua a causa de la sequía y el aumento del nivel del mar. La producción agrícola está especialmente amenazada por la dependencia del agua y la fragilidad de los ecosistemas. Las empresas industriales con activos en regiones costeras bajas o regiones propensas a huracanes (por ejemplo, el Golfo de México) corren el riesgo de perder su producción.

Además, el impacto del cambio climático en la economía se traducirá en riesgos financieros a través de una serie de canales que afectarán a organizaciones e individuos. Para muchas empresas, los principales efectos serán menores ingresos y mayores costes. Por ejemplo, en el sector de la automoción las empresas tendrán más dificultades para vender coches con motores de combustión, mientras que tendrán que soportar los crecientes costes de I+D para el desarrollo de vehículos eléctricos y tecnología de baterías. Esto podría restringir la capacidad de seguir pagando dividendos, lo que afectará a muchas personas que dependen de ellos como fuente principal de ingresos para su jubilación. En los sectores con altas emisiones de carbono, existe el riesgo adicional de que se deteriore el valor de los activos, como las reservas de las empresas de exploración de petróleo y gas.

Sin embargo, aunque existen muchos riesgos, el impacto del cambio climático también crea oportunidades para las empresas que ofrecen o permiten soluciones que abordan la emergencia climática. Un ejemplo de una oportunidad de transición positiva impulsada por el mercado es la reducción significativa del costo de la energía renovable a medida que las industrias solar y eólica han madurado y desarrollado tecnología de menor coste y más eficiente, que puede rivalizar con los combustibles fósiles.

Como gestores de activos, estamos evaluando los riesgos financieros del cambio climático en las empresas en las que invertimos. Se trata de una tarea extremadamente difícil, sobre todo teniendo en cuenta que los riesgos climáticos probablemente se desarrollarán de forma “no lineal”, es decir, que se producirán choques económicos repentinos, como fenómenos meteorológicos extremos, en lugar de experimentar una transición constante.

Roland Rott, responsable de gestión en Inflection Point de La Française AM