160.000 personas con Párkinson en España: la enfermedad neurodegenerativa más desconocida aún genera barreras y rechazo
La incomprensión impacta en la cotidianidad y las relaciones: bloqueos físicos, alteraciones en la voz o la expresión facial se malinterpretan, generando juicio, impaciencia y aislamiento social
Un 15 % de los diagnosticados tiene menos de 50 años, con síntomas, muchos invisibles, que afectan integralmente a su vida
Hay estigmas cotidianos y situaciones discriminatorias y falta de empatía.
160.000 españoles viven con párkinson, una cifra equivalente a la población de una ciudad como Salamanca, Getafe o Logroño.
Afrontan
- enfermedad crónica y neurodegenerativa
- situaciones que las hacen sentirse cuestionados, invisibilizados o tratados como si hubieran perdido autonomía
FEP, campaña “No soy Párkinson”
Hay incomprensión y barreras, desconocimiento y prejuicios
“El párkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente por detrás del alzhéimer, y la primera en desconocimiento” Josep Ramón Correal, FEP
La sociedad simplifica la enfermedad bajo la imagen errónea del “persona mayor que tiembla”.
La realidad es muy distinta: el 15 % de los diagnosticados —24.000 en España— tienen menos de cincuenta años. Es una realidad muy presente en la vida laboral, familiar y social activa.
Otra falsa creencia: el temblor es el síntoma definitorio.
El párkinson puede manifestarse a través de cien síntomas distintos, muchos de ellos invisibles para el entorno
- Alteraciones en la voz, en la expresión facial
- lentitud de movimientos
- dificultades para iniciar la marcha
son malinterpretadas a menudo como apatía, torpeza, desinterés o incluso falta de civismo.
Incomprensión en espacios públicos por el desconocimiento del entorno
“Pedí ayuda para subir al autobús porque no podía moverme bien, y el conductor dijo: ‘Si no puede subir, que no suba’. Ese tipo de comentarios te hacen sentir que estorbas” Teresa, 77 años
El 30% de los afectados sufre episodios de bloqueo motor, unos momentos en los que el cuerpo no responde y los pies parecen quedarse pegados al suelo.
Lejos de entendimiento, estas situaciones generan
- Impaciencia
- Burlas
- miradas de desconfianza
lo que lleva a muchos a
- sentirse incomprendidos
- evitar salir a la calle
- limitar su vida social
Se discrimina cuando, ante un temblor o una dificultad para hablar. Se
- pone en duda la capacidad de la persona
- ignora su criterio.
Esta discriminación también aparece en las relaciones cotidianas
Ciertos síntomas se interpretan erróneamente como falta de interés o frialdad emocional. También cuando el diagnóstico pesa más que la trayectoria personal o profesional y condiciona oportunidades.
“Si tú me miras, yo noto si lo haces con pena o con desconfianza, y eso me genera ansiedad y bloqueo. La mirada de los demás muchas veces es lo que más me limita”
Rufino, 58 años
El problema no es cómo es el cuerpo de una persona con párkinson, sino cómo la sociedad interpreta lo que ve. Cuando se entiende la enfermedad, desaparecen el juicio, la impaciencia y el rechazo.
El rechazo limita la autonomía, la participación social y el ejercicio pleno de derechos
Convierte el día a día en una carrera de obstáculos que podría evitarse.
