Vanesa Monge, Licenciada en Ciencias Políticas y Máster en Análisis Político

Razones para auditar la deuda pública

Vanesa_MongewordpressÚltimamente, todos oímos hablar del problema de deuda que tiene contraída España pero, ¿qué es una deuda? Es el compromiso de un deudor con un acreedor, en principio esa deuda se ha contraído libremente, pero en el sistema global, la deuda deja de ser un asunto privado, ya que adquiere una dimensión política que concierne a todos los ciudadanos.

El temor a un rescate sobrevuela nuestro país una semana tras otra, los pagos de los intereses de la deuda siguen asfixiando a nuestro gobierno. Pero el problema de la deuda no es un problema reciente ni mucho menos, desde hace más de 20 años se habla de crisis de la deuda, y está cada vez ha ido aumentando: En 1970 la deuda mundial era de 70 mil millones de dólares americanos (USD), 540 mil millones alcanzó en 1980 y se convirtió en 2.800 mil millones en 1990. Es decir, se ha multiplicado por 40 en menos de 35 años, llegando a convertirse en un problema estructural.

Hoy en día, en la escena política, no escucho a nadie plantear las siguientes preguntas: ¿Debemos auditar la deuda? ¿Cuáles son las razones por las cuales debemos tanto? ¿Por qué no se manifiestan? ¿Dónde queda la rendición de cuentas? Evidentemente nuestro sistema democrático tiene muchas carencias, y esta es una manifestación más.

Las razones por las cuales se debe auditar la deuda son muy sencillas: Debemos aclarar el pasado y para ello debemos a comenzar a hacernos preguntas. En primer lugar yo me preguntaría sobre el origen y condiciones del préstamo, por ejemplo: ¿En qué se transformó el dinero de ese préstamo y bajo quécondiciones fue contraído? ¿Cuántos intereses han sido pagados, a qué tasa y cuanto del capital ya se ha reembolsado? ¿Cómo creció la deuda sin que se registrara el dinero? ¿Qué camino tomaron los capitales? ¿Para qué sirvieron? ¿Cuánto ha sido desviado y cómo?

Pero no solamente debemos preguntarnos por los movimientos y condiciones de los préstamos adquiridos, sino también por su solicitud: ¿Quién ha solicitado el crédito y a nombre de quién y bajo qué legitimidad? ¿Cómo quedó comprometido el Estado, por decisión de quién y a título de qué? ¿Cómo se volvieron públicas o soberanas las deudas privadas? Y lo más importante: ¿Por qué no se establecen las responsabilidades civiles, penales y administrativas?

Una vez realizada la auditoria, que esclarezca éstas y otras preguntas y una vez hecha la distinción entre deuda ilegítima u odiosa y deuda legítima, lo siguiente que nos debemos preguntar es ¿en nombre dequé argumentos jurídicos y morales podría considerarse que los pueblos son responsables de todo esto y que están obligados a seguir pagando?

Las auditorias son un instrumento de conocimiento, de transparencia y de ejercicio de responsabilidad global, de los cuales los ciudadanos no debemos quedarnos aislados. La auditoria busca establecer la verdad sobre la deuda, es un derecho democrático elemental de cualquier ciudadano pedir la rendición de cuentas de su gobierno, sobre todo cuando esas decisiones le afectan directamente en forma de recortes sobre derechos fundamentales como la educación y la sanidad.

La auditoría de la deuda es un poderoso medio para que los ciudadanos recuperen el control y el poder sobre el Estado, además de una forma de aprender, comprender y acercar los mecanismos que gobiernan en las relaciones internacionales y el nuevo orden económico global.

Y, finalmente, la auditoria de la deuda supone la ocasión de aplicar los instrumentos de control a todo nivel, ciudadano, parlamentario, judicial, gubernamental e internacional para que no se repitan nuevos procesos de endeudamiento fraudulentos a espaldas de los ciudadanos.