La RSC crea valor

El principal problema de la RSC es la multitud de prejuicios a los que se enfrenta. El coste que supone su implantación para la empresa es uno de ellos. La confusión con otros conceptos como obra social, mecenazgo o solidaridad es otro. Sin embargo el principal reto que tiene la RSC es convencer a la sociedad de su capacidad de generación de valor. En el reciente debate on line que sobre este tema tuvo lugar en la Cátedra Telefónica de RSC de la UNED se llegó a la conclusión de que sí es posible medir el valor generado por la RSC aunque es más fácil hacerlo solo en aspectos aislados.

La dimensión en la que la RSC genera más valor es la económica, seguida de la social y la medioambiental. Aquellos que piensen que la RSC es cuestión exclusiva de activistas o de ONGs están perdiendo una gran oportunidad de generar negocio. Un negocio sostenible, además. Sin embargo este valor generado por la RSC deber medirse mediante indicadores diferenciados para sus tres dimensiones (social, medioambiental y financiera). Son pocos los que apuestan por un indicador conjunto que integre el valor social, medioambiental y el financiero. A pesar de la moda del reporte integrado. En lo que la mayoría de los expertos coincidieron fue en el hecho de que los indicadores financieros existentes no reflejan los impactos sociales y ambientales.

Donde la generación de valor por parte de la RSC es más evidente es en términos de ahorro de costes y de mapa de riesgos. KPMG acaba de lanzar el concepto “megafuerzas” para referirse a aquellos temas que deberán ser afrontados por las empresas si no quieren incurrir en costes que pueden provocar la no viabilidad de la compañía: escasez de recursos, deforestación, necesidad de alimentar a una población creciente… Evitar destruir valor en una compañía es tan importante como crearlo.

Juan Royo, director de culturaRSC.com