Emprendedores RSC

Recientemente se ha celebrado en diferentes ciudades de España numerosas actividades divulgativas de la figura del emprendedor como paradigma del desarrollo económico sostenible. Sin lugar a dudas las dos principales virtudes que adornan a los emprendedores (flexibilidad y motivación) deben acompañarse de otras menos prosaicas como la profesionalidad y la visión estratégica de los negocios. La ética, como el valor a los soldados, también se les presupone.

Los emprendedores modernos tienen mucho de RSC. En Zaragoza y en Teruel, la Fundación Aragón Emprendedor organizó la mesa redonda Emprender desde el mundo del cómic. Sus participantes, Jaime Calderón, Diego Olmos y Javier Royo estuvieron de acuerdo en la necesidad de adaptarse a los nuevos tiempos que corren. Todos fueron en su día trabajadores por cuenta ajena y encontraron en el trabajo por cuenta propia el camino ideal para su desarrollo profesional (y personal, ya que permite conciliar su vida familiar). Los tres prestigiosos autores apuntaron también a la globalización como impulso dinamizador aunque alertaron de los posibles desequilibrios de fuerzas que están generando. En cualquier caso, todos son dueños de su obra y han antepuesto decisiones profesionales a decisiones económicas. El talento, a fin de cuentas, debe generar el valor adecuado a su precio de mercado. Y el autor es libre para vender su trabajo a proyectos comerciales quizá mejor remunerados o al desarrollo de su propio interés creativo con una mayor incertidumbre económica pero una asegurada mayor satisfacción personal.

Los emprendedores son esenciales en la economía moderna porque muchos de ellos generan empleo (indirecto y directo). Muchos de ellos trascienden, de hecho, la definición de emprendedor como de aquel empresario en ciernes. En un futuro próximo ambos términos serán sinónimos. ¿Todo el mundo está capacitado para ser empresario? Ni mucho menos. Existen emprendedores que tienen las actitudes y aptitudes necesarias pero que fracasarán si su ímpetu les impide visibilizar el camino y sopesar un DAFO (debilidades-amenazas-fortalezas-oportunidades) de su negocio. Los emprendedores se rodearán de socios y de colaboradores que les acompañarán en su aventura empresarial. Y mientras tanto, los trabajadores, desde la especialización, deberán reinventarse también. Conceptos como la productividad se verán superados por la colaboración. La visión del corto plazo por la del largo plazo.

Juan Royo, director culturaRSC.com