Entrevista

¿Cómo rebajar la factura fiscal de los autónomos?

José Manuel Orta, asesor fiscal de Orta FyC,

«Lo que no se haga dentro del ejercicio, luego no vamos a poder modificarlo de cara a nuestra declaración del IRPF» José Manuel Orta Muñoz, Orta FyC

Revisar los gastos olvidados, comprobar las amortizaciones, analizar las existencias y planificar las inversiones pueden marcar la factura fiscal de miles de autónomos.

  • ¿Qué debería revisar un autónomo antes del 31 de diciembre?
Los gastos que se han quedado fuera de la contabilidad

Uno de los primeros pasos consiste en comprobar que todos los ingresos y gastos del ejercicio están correctamente registrados. También contrasta las facturas y justificantes con los movimientos de la cuenta bancaria utilizada para la actividad.

En muchas ocasiones encontramos gastos de seguros, comunidad, comisiones bancarias o desplazamientos que aparecen en la cuenta corriente, pero de los que el autónomo no tiene la factura o el justificante correspondiente.

Esta revisión permite detectar posibles olvidos y comprobar que se han tenido en cuenta todos los gastos que pueden resultar fiscalmente deducibles.

  • ¿Y las amortizaciones y las existencias del negocio?

Ordenadores, mobiliario, vehículos, maquinaria o programas informáticos son algunos de los bienes cuya amortización debe revisarse al cerrar el ejercicio.

Son gastos que en ocasiones se quedan atrás y no se aprovechan fiscalmente para reducir beneficios.

Realiza un inventario de existencias cuando la actividad requiere mercancías o productos para generar ingresos

La variación de existencias influye en el resultado contable y fiscal: un aumento puede incrementar el beneficio, mientras que una disminución puede traducirse en un mayor gasto.

  • ¿Cómo se contabilizan las facturas impagadas y las posibles deducciones?

El cierre del año también es un buen momento para revisar las facturas pendientes de cobro. Cuando se cumplen los requisitos establecidos, determinados impagos pueden dar lugar al reconocimiento contable y fiscal de pérdidas por deterioro de créditos comerciales, lo que puede reducir el resultado sujeto a tributación.

Además, se recomienda comprobar si existen resultados negativos de ejercicios anteriores que puedan compensarse y revisar las deducciones o beneficios fiscales aplicables. Entre estas cuestiones se encuentran:

  1. aportaciones a planes de pensiones
  2. determinados seguros de salud
  3. donaciones
  4. posibles incentivos fiscales autonómicos

Siempre atendiendo a las circunstancias y requisitos de cada contribuyente.

  • ¿Hay inversiones que todavía pueden planificarse?

Noviembre y diciembre son meses especialmente relevantes para decidir si conviene realizar determinadas inversiones antes de que termine el ejercicio o aplazarlas al siguiente.

Podemos tomar decisiones sobre si invertir o hacer compras que en el futuro nos vayan a generar ingresos, o bien posponerlas para el próximo ejercicio.

Sin embargo, estas decisiones no deben tomarse exclusivamente pensando en pagar menos impuestos.

En determinadas circunstancias, presentar unos resultados positivos también puede resultar interesante para solicitar financiación bancaria, afrontar un posible traspaso o mejorar la imagen económica de la empresa ante clientes y terceros.

  • Los errores de los autónomos que pueden acabar costando dinero…
Uno de los fallos más habituales entre los autónomos es mezclar los gastos personales con los profesionales

Cualquier gasto que no tenga nada que ver con la actividad puede ser comprobado por la Administración, con las consecuencias correspondientes.
También no revisar los movimientos bancarios, olvidar gastos por falta de documentación, aplicar incorrectamente las amortizaciones o no contabilizar adecuadamente la variación de existencias.

Estas situaciones pueden provocar diferencias significativas en las declaraciones fiscales.

  • ¿El cierre del año también sirve para preparar un negocio más rentable en 2027?

Más allá de los impuestos, el final del ejercicio debería aprovecharse para realizar una radiografía completa del negocio.

Esto implica revisar si se han cumplido los objetivos económicos, analizar la rentabilidad de los productos o servicios y estudiar los gastos de personal, las colaboraciones y los contratos con clientes.
Incluso examinar qué días y horarios resultan más rentables.

Un bar puede descubrir que entre las cinco y las ocho de la tarde ingresa menos de lo que le cuesta mantener a sus trabajadores durante esas horas. Esa información permite replantearse el horario.

Otro aspecto fundamental es la tesorería: conocer cuánto dinero está pendiente de cobrar, qué pagos habrá que afrontar durante los próximos meses y si existen riesgos para la continuidad de la actividad.

A partir de esa información, el autónomo puede decidir si necesita revisar sus precios, modificar las condiciones de cobro o replantear determinados productos y servicios.

Hay que comprobar si la estimación de rendimientos comunicada a la Seguridad Social se ajusta a la realidad del negocio, ya que las diferencias pueden dar lugar a posteriores regularizaciones de las cuotas

Por último, dos cuestiones que conviene analizar con perspectiva, si

  1. la evolución del negocio justifica un cambio de estructura empresarial
  2. las cotizaciones actuales son adecuadas de cara a la futura jubilación
¿Merece la pena constituir una sociedad o una estructura holding?

No siempre resulta conveniente. Cualquier decisión debe responder a las circunstancias reales de la actividad.

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