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Malos tiempos para la lírica ¿Y para lo ASG?

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Malos tiempos para la lírica ¿y para lo ASG? No. Solo se trata de racionalizar los esfuerzos y centrarse en lo importante

La temporada de juntas (proxy season) de 2026 se aprxima

  • EE. UU. menos propuestas de accionistas centradas en la sostenibilidad y disminución de la influencia de los accionistas minoritarios.
  • Corea del Sur, las reformas buscan descentralizar la influencia y restársela a los conglomerados, a medida que se aceleran las reformas de gobernanza.

Mientras continúa la reacción contra el ASG, los riesgos ASG para los inversores siguen siendo fundamentales.

Menos resoluciones de accionistas en Estados Unidos.

Las reformas en Japón y Corea del Sur se centran en la creación de valor y en una mejor gobernanza.

Durante la última década, lo ASG era habitual en el orden del día de las juntas generales de accionistas (AGM), alimentando tanto el activismo como la protesta.

Sin embargo, en los dos últimos años, la etiqueta ASG se ha topado con una resistencia creciente a medida que

  • cambiaban las corrientes políticas
  • se intensificaban las tensiones geopolíticas

Aunque los riesgos de sostenibilidad siguen estando en la base de la mayoría de las resoluciones, los inversores se han vuelto más selectivos y menos dispuestos a defender sus argumentos en términos ASG:

  • Menos propuestas audaces y amplias, con tintes ideológicos
  • Más pragmatismo, el foco y un relato orientado a la inversión

Aun así, las cuestiones de fondo no han cambiado y siguen ancladas en los fundamentos de la sostenibilidad:

  • cambio climático
  • gobernanza
  • retribución de los directivos
  • disrupción tecnológica

Todos ellos son riesgos ASG persistentes que, se reconozcan explícita o implícitamente, continúan moldeando la creación de valor a largo plazo.

Replantear el activismo climático

Aunque la intensidad se ha moderado, la fatiga ASG persiste entre empresas e inversores, especialmente en torno al clima.

El apoyo a las resoluciones sobre objetivos climáticos se ha estancado, y los accionistas están cambiando de táctica.

En lugar de exigir reducciones de emisiones, inversores en grandes petroleras están empleando un lenguaje financiero y piden claridad sobre cómo el “peak oil” afectará al valor para el accionista.

Independientemente de la terminología, el cambio climático sigue siendo una amenaza sistémica de largo plazo, con riesgos para la estabilidad financiera.

El impacto de la alta tecnología y los altos riesgos

La IA se aborda con un pragmatismo similar.

  • Antes, las propuestas sobre IA se centraban en el impacto social
  • Hoy la IA aparece rodeada de preocupaciones sobre:
    1. supervisión del consejo
    2. directrices éticas
    3. gestión de riesgos

Esto encaja con el énfasis histórico de los inversores en la competencia y la rendición de cuentas.

Los “moonshot awards” (bonificaciones extraordinarias por hitos excepcionales) son otra tendencia bajo escrutinio.

Estos pagos muy elevados por un desempeño extraordinario (a menudo ligado a un único KPI) plantean varias preocupaciones: ofrecen pocas garantías de un rendimiento consistente a largo plazo, pueden incentivar una asunción excesiva de riesgos —ya que los directivos capturan el alza mientras los accionistas soportan la baja— y socavan las estructuras retributivas tradicionales que premian el éxito sostenido en objetivos diversos.

En EE. UU., el poder se concentra

En EE. UU., esperamos menos propuestas de accionistas, pero más focalizadas. Las batallas de voto (proxy fights), las campañas vinculadas a M&A y las intervenciones a nivel de consejo seguirán siendo destacadas, pero el volumen total de propuestas está disminuyendo. Esto se debe en gran medida a resoluciones regulatorias y cambios en los procedimientos de voto que influyen en quién puede presentar una resolución y qué propuestas llegan realmente a la papeleta. Las nuevas normas de la SEC están dificultando que los pequeños accionistas tengan voz al limitar el uso de EDGAR¹ a inversores que mantengan al menos 5 millones de dólares en acciones de la compañía.

Al mismo tiempo, el menor uso por parte de la SEC de las “no-action letters” (cartas de no actuación) ha desplazado poder hacia las empresas, al dejar en sus manos decidir qué propuestas llegan a la votación de la AGM. Hasta ahora, las respuestas corporativas han sido dispares: algunas mantienen las propuestas en el orden del día, mientras que otras lo utilizan como herramienta para eliminar de la papeleta propuestas no deseadas y presión externa.

En Asia, el poder se descentraliza

Mientras tanto, en Asia el poder se está descentralizando, ya que las reformas de gobierno corporativo redistribuyen la influencia desde los conglomerados y las complejas estructuras de participaciones cruzadas hacia grupos más amplios de accionistas.

Ejemplos ilustrativos incluyen las iniciativas “Value Up” de Corea del Sur y las reformas estructurales en curso en Japón, que buscan mejorar la calidad del gobierno corporativo, reducir riesgos, liberar capital y aumentar el valor para el accionista a largo plazo. Y aunque las expectativas son moderadas, también están surgiendo señales positivas desde China.

A medida que arranca la proxy season de 2026, lo relevante es el volumen de presentaciones y, sobre todo, su contenido. Los inversores están eliminando el envoltorio ideológico y volviendo a los principios fundamentales: riesgo, resiliencia, gobernanza y creación de valor a largo plazo. El poder de la stewardship (implicación activa del inversor) no está disminuyendo; simplemente está cambiando de forma.

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