Los inversores buscan maximizar sus inversiones

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Luis Gosalbez, abogado. Socio Director de Metricson es claro:  los inversores suelen buscar rentabilidad en sus inversiones; hay muchas otras formas de contribuir a la sociedad a través de otro tipo de acciones

– Los padrinos empresariales (business angel) son como las meigas que nadie cree en ellas pero haberlas haylas?
Los hay, pero hay que saber elegirlos. Un buen business angel es exactamente lo contrario a un padrino: alguien que invierte y acompaña a la startup, por lo que tiene un interés directo y personal en que las cosas vayan bien. Alguien que se compromete a ayudar o apadrinar pero no invierte, más que una meiga es un inversor de Schrödinger: nunca sabes cuándo van a estar y cuándo no, porque no eres su prioridad. Por suerte, hoy en día empezamos a tener un volumen importante de emprendedores que han tenido éxito en sus negocios y deciden invertir en otras empresas de forma profesional y con criterios muy claros.

– ¿Las inversiones en empresas emergentes (startups) están en continuo crecimiento en España?
Sí, con matices. Quizá deberíamos abstraernos de los números, porque las grandes operaciones hacen que los importes globales de inversión varíen de un ejercicio a otro de forma importante, pero las startups españolas siguen teniendo apoyo de los inversores, quizá gracias a la competitividad que les confiere un talento más económico que en otros países de nuestro entorno. Eso sí, están cambiando las condiciones. Hace años podías levantar capital con un powerpoint. Hoy, los inversores han aprendido que sin una mínima tracción, una startup no es un proyecto, sino una idea y, por tanto, la inversión se dirige a empresas un poco más avanzadas.

– La pregunta del millón para el emprendedor ¿cuánto vale mi empresa? ¿Algún consejo para responderle?
Lo primero que tiene que saber el emprendedor es cuánto dinero necesita para sacar adelante su proyecto durante un período de, digamos, dos años. A continuación, debería periodificar las aportaciones, para maximizar su valoración en cada momento y, por último, el porcentaje máximo del que está dispuesto a desprenderse en esa ronda -lo habitual es que oscile entre el 15 y el 25%-. Con estos parámetros, obtenemos una valoración. Hace años, cualquier startup valía uno o dos millones antes de empezar sus operaciones. Hoy en día nos encontramos con proyectos en marcha, con tracción y buenos equipos, que tienen valoraciones de entre 250.000 y 500.000 euros. El mercado manda y una valoración demasiado alta puede lastrar las siguientes rondas, porque a los inversores no les gusta nada perder dinero con down rounds.

– ¿Socios o prestamistas?
Los dos son necesarios. De hecho, últimamente estamos analizando operaciones mixtas, como venture debt, en las que el nuevo socio presta dinero, la empresa lo devuelve en cómodos -o no- plazos y ambos pactan capitalizar los intereses. El Banco Europeo de Inversiones está siendo muy activo con este instrumento. Por otra parte, vemos una proliferación de los préstamos convertibles, que permiten al emprendedor obtener pronto las aportaciones a cambio de ofrecer descuentos u otras ventajas a los primeros inversores en desembolsar. Aunque el primer impulso para proyectos incipientes es buscar inversión, un préstamo en condiciones asequibles y un período de carencia puede ser más rápido y sencillo de conseguir y, además, no diluye a los fundadores, cuando el valor de la empresa es aún bajo.

– Entre sus consejos para proteger los derechos de los inversores está la de no aceptar cláusulas que limiten o perjudiquen sus derechos en su beneficio, como la liquidación preferente ¿en qué consiste esta cláusula?
La liquidación preferente no es buena o mala en sí misma, ya que busca que los inversores sean los primeros en recuperar su dinero en caso de que la empresa se venda por un importe inferior al esperado. Por ejemplo: si un inversor aporta 100.000 euros a una valoración premoney de 1.000.000 de euros y luego la sociedad se vende por 500.000 €, si no existe una cláusula de liquidación preferente, perderá más del 50 % de su inversión. Sin embargo, esto puede llevar a situaciones absurdas, como que un solo socio, con un 3 % del capital, se lleve el 80 % del precio de venta, por lo que es fundamental regular esta cláusula de forma correcta y equitativa, asegurando que los fundadores y los primeros inversores -normalmente, los business angels– tengan acceso a un importe justo en caso de que el negocio genere liquidez (venta o liquidación).

– ¿Los inversores priman a aquellos emprendedores socialmente responsables?
Los inversores buscan maximizar sus inversiones. Aunque parezca obvio, el primer interés de cualquier persona que apuesta su dinero en un proyecto, es recibir esa cantidad multiplicada por un coeficiente (a grandes rasgos, una TIR). Los proyectos que tienen un componente de responsabilidad social pueden resultar más atractivos para determinados inversores o, en igualdad de condiciones, frente a otros proyectos meramente especulativos, pero no podemos olvidar que los inversores suelen buscar rentabilidad en sus inversiones; hay muchas otras formas de contribuir a la sociedad a través de otro tipo de acciones.

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