Pobres mujeres con discapacidad de pueblo ¡dicen vivir con peor calidad de vida que los hombres!

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Así lo afirma Fundación CERMI Mujeres durante un webinario del ciclo ‘No estás sola’

El 75% de las mujeres con discapacidad residentes en el entorno rural consideran que viven con peor calidad de vida que los hombres con discapacidad y el 67% señalan que encuentran más dificultades que la población masculina a la hora de establecer relaciones sociales, sentimentales o para independizarse. Habría que preguntarles también a los hombres como piensan que viven ellos en relación a las mujeres.

La mayoría de 70 mujeres con discapacidad residentes en el entorno rural aseguran que se han sentido discriminadas en algún momento. De esta forma, denuncian desigualdad por razón de discapacidad el 51%; por ser mujer, el 16%, y con porcentajes inferiores destacan también razones como vivir con una enfermedad crónica o el aspecto físico. ¿Cómo se sienten los hombres? No sabemos. No les han preguntado.

Se conoce que es necesario garantizar una mayor independencia económica y más participación comunitaria de las mujeres para que no sufran “invisibilización”.

“En cuanto a la violencia de género, no se puede luchar contra esta lacra en las zonas rurales de la misma forma que se hace en las ciudades, porque la realidad es diferente. Sucede con todo lo que tiene que ver con la igualdad” Teresa López, presidenta de la federación de Asociaciones de Mujeres Rurales (FADEMUR)

En España residen 5 millones de mujeres en el entorno rural y su principal problema es la falta de autonomía económica. El mundo rural está sufriendo un desmantelamiento de servicios y, cuando esto sucede, se conoce que la “sociedad patriarcal” (sic) dicta que ellas sean las que se encarguen de los cuidados.

“La forma de asentar población es que las mujeres rurales tengamos una vida y un empleo dentro de nuestros pueblos para que podamos quedarnos” diputada delegada de Derechos Sociales y Territorio Sostenible de la Diputación de León, Carolina López

Se necesitan políticas a medida para cada población rural, con -parece ser- discriminación positiva para las mujeres.

“Me costó muchos psicólogos y peleas con amigos usar el bastón, y nunca me sentí preparada para sacarlo. En cambio, ahora no me imagino la vida sin el bastón, porque te hace independiente y libre. Aunque con lucha, hemos ido consiguiendo avances” Natalia Laso, de Zafra (Badajoz), mujer ciega

Imagen: Sanfacundo

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