El BCE, más de lo mismo

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El BCE mantiene tipos y no toma nuevas medidas en su reunión de hoy

De donde no hay, no se puede sacar. Y es que el BCE ya puso en marcha toda su artillería cuando en junio aumentó el programa de compra de activos contra la pandemia (PEPP) hasta alcanzar los 1,350 billones, rebajó la calidad de los activos a comprar y la extendió hasta junio de 2021, dejando ya muy poco margen de maniobra.

En la reunión de hoy quedaba poca pólvora y, como se esperaba y a pesar de que los problemas de deflación y de la inoportuna fortaleza del Euro, la máxima mandataria del BCE ha anunciado que de momento no se va a modificar la política monetaria.

El BCE mantiene los tipos sobre la facilidad de depósito en el – 0,5%, el tipo sobre la marginalidad de crédito en el 0,25% y el tipo de interés principal de refinanciación en el 0%. Eso sí, la presidenta ha matizado que en un futuro los tipos se mantendrán igual o menores, dejando la puerta abierta a una rebaja en la próxima reunión a celebrar en diciembre.

No olvidemos que la función del BCE es buscar la estabilidad en precios y la meta es situar la inflación alrededor del 2%, objetivo lejos del -0,2% de agosto.

Asimismo, se mantiene intacto el PEPP, pero también dejando la puerta abierta a posibles ampliaciones, incluyendo la calidad de los activos, así como el límite temporal de junio de 2021.

La fortaleza del euro es sin duda el invitado inesperado en la ecuación para una rápida recuperación en la zona euro. La Sra. Lagarde admite que le preocupa la apreciación de la moneda europea frente al dólar. Esta situación hace menos competitivas las exportaciones europeas y minora el valor de las importaciones con el consiguiente impacto negativo en alcanzar el objetivo de inflación. Sin embargo, la presidenta ha dejado claro que ellos no tienen un objetivo de tipo de cambio de la divisa europea y recuerda que su mandato es conseguir la estabilidad de precios y por tanto se van a limitar a monitorizar la evolución del Euro, pero no tratar de incidir en su cotización.

Hemos echado de menos la frase del antecesor Mario Draghi y que la presidenta reutilizó en su comparecencia del mes de marzo: “Whatever it takes”, en otras palabras: “haremos lo que sea necesario”. Todo para corroborar lo que muchos pensábamos antes de la reunión: que a falta de tomar nuevas medidas concretas, esta nueva comparecencia de Lagarde iba a ser un ejercicio de equilibrio y comunicación. Y así ha sido. El BCE está convencido de que las medidas tomadas para combatir la crisis derivada del Covid-19 están resultando efectivas: el banco detecta un fuerte rebote en la economía, eso sí, sin llegar a los niveles de actividad anteriores a la aparición de la pandemia. La recuperación se está notando más en el sector manufacturero, con cierta debilidad en el sector servicios.

Preguntados por la potencial fusión entre Caixabank y Bankia, el vicepresidente y exministro, Sr. De Guindos, se limitó a decir que la entidad no comenta sobre operaciones corporativas, pero que en todo caso se reafirma en animar a posibles fusiones para incrementar la rentabilidad y solvencia de los bancos.

Por tanto, como decimos en economía, “ceteris paribus”: “todas las variables permanecen constantes”. No se esperaban muchas novedades por parte del BCE a pesar de los problemas añadidos de la aparición de deflación en la zona euro en agosto y de la inoportuna fortaleza del euro, y así ha sido. Habrá que ver si en diciembre se termina de abrir la puerta, que hoy han dejado entreabierta, para una ligera bajada de tipos y la ampliación del programa de activos. Pero no esperemos milagros ya que la munición se está acabando y la recuperación económica dependerá de factores como la comercialización de vacunas efectivas y la evolución de la pandemia.

Ricardo Zion, profesor de Finanzas de EAE Business School

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