Mar Alarcón, fundadora de Social Car

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“Mi modelo de negocio social se inspira claramente en el modelo sostenible, donde se busca el beneficio mutuo y el valor compartido”

Nos encontramos con Mar Alarcón en su oficina de Barcelona. Mar es una emprendedora social en serie y la fundadora de Social Car, la única empresa española de alquiler de coches peer to peer que cada vez están consiguiendo más adeptos en España.

.- Mar, tienes un currículum impresionante y poco convencional. Cuéntanos un poco tu trayectoria personal y profesional para conocerte mejor.

Soy licenciada en Derecho especializada en fiscalidad. Al principio quería ser funcionaria (ironía de la vida para una mujer cien por cien emprendedora) y convertirme en juez… Este detalle es relevante porque responde a una búsqueda de justicia que tengo desde niña y que me ha llevado a tener determinadas experiencias y a fundar mi empresa actual. Desistí pronto porque no tenía paciencia para estudiar una oposición durante 3 años. En cambio, empecé mi carrera profesional como abogado fiscalista en Cuatrecasas. En 2001, fundé una consultoría deanálisis de impacto económico de la RSC llamadaSocial Capital donde trabajábamos para Inditex, DKVetc. Fue una empresa pionera pero que nació justo antes del 11 de septiembre del 2001 y no sobrevivió a la desconfianza empresarial que vino después.

Después de eso me mudé a Londres, donde empecé un master de derecho (LLM) en SOAS (School of African and Oriental Studies) donde empezó mi fascinación por China, su cultura e idioma, en un momento en el que en España ç no había mucho interés por ese país. Nadie entendía pero creo que “hay que hacer lo que te gusta”. Me dieron una beca y me fui a Pekín durante 3 años. Junto con mi marido, fundamos nuestra segunda empresa, Social Energy, para exportar paneles solares de China a España.

Al tener a mi primero hijo, volvimos a España y comencé un master en el IESE. Mis padres y abuelos han sido emprendedores así que inconscientemente estaba ya convencida en ese punto que quería seremprendedora y, si iba a arriesgarme con mi propio dinero, necesitaba sentirme “más segura” en la gestión de una empresa.

Dos experiencias me han marcado decisivamente en mi visión de los negocios sociales. La primera fue trabajar durante 3 meses en Grameen junto a Muhammad Yunus en Bangladesh. Aprendí sobre su capacidad de liderazgo, su humildad, su capacidad de resistencia. Me di cuenta entonces que “el negocio social es posible”. Por otro lado, trabajé para la ONG International Bridges for Justice en Ginebra donde me ocupaba de buscar donantes para asegurar la financiación de la organización. Son dos modelos de empresas sociales muy diferentes. El primero es auto-suficiente y sostenible y el segundo se basa en la obtención de subsidios para desarrollar proyectos que están supeditados a la duración de las donaciones. Mi modelo de negocio social se inspira claramente en el modelo sostenible, donde la empresa social busca el beneficio mutuo y el valor compartido.

.- Háblanos de cómo surgió Social Car.

Me surgió la idea al darme cuenta de que siempre había vivido de alquiler en China, Londres etc. y al volver a España en 2007 nos compramos una casa y un coche, los dos activos más costosos que puede adquirir una persona. Me di cuenta de que pagaba 150 euros al mes por el parking del coche y que en un año sólo había llenado el depósito una vez. Como teníamos experiencia en energías renovables, nos interesó investigar coches eléctricos y la movilidad sostenible pero el modelo carsharing requiere de una flota que es muy cara de mantener además de anular nuestra visión de movilidad sostenible al introducir más vehículos en las ciudades. Estudiamos entonces la movilidad sostenible por medio del modelo peer to peer. Me gustaron las ventajas que este modelo presentaba: optimización de recursos, ayudar a ganar ingresos extra a un particular, creación de comunidad, cambio de comportamientos para un uso más racional del coche…

Actualmente tenemos 20.000 usuarios principalmente en Cataluña, Madrid y Valencia. Nuestro usuario medio es una persona de 35 años y con formación. Es cierto también que tenemos más coches en zonas de alto poder adquisitivo como la zona alta de Barcelona por lo que la motivación del usuario no es siempre puramente económica. El factor “boca a oreja” es muy importante en nuestro negocio así como la fidelización de los usuarios: el 85% repite.

Háblanos de los obstáculos que habéis tenido para operar en España.

En Francia hay 12 empresas de alquiler de coche peer to peer. En España somos los únicos p2p puros sin una flota detrás. No existía un seguro que pudiese cubrir al propietario del alquiler de su coche así que lo tuvimos que negociar con las compañías de seguros y crear uno, algo fundamental para el correcto desarrollo del negocio.

Desde el punto de vista legal, está claro que los hechos se suceden más rápido que el desarrollo de las leyes, así que la actividad en sí es “alegal”, no está regulada. No obstante, todo aquello que está relacionado con la actividad y está regulado obviamente lo cumplimos, desde el seguro adecuado para los vehículos hasta el tratamiento fiscal de los ingresos del propietario. Desde el momento que Avis compró la empresa americana de automóviles compartidos Zipcar parece que la industria ha aceptado que nuestro modelo puede coexistir con el suyo.

.- Tu has dicho que “vuestro reto no es sólo económico sino que también tenéis una responsabilidad social. Háblanos un poco de tu visión de la RSC por favor.

Adquirimos desde el principio un compromiso social de donar el 0,7% de nuestros beneficios a losproyectos sociales que elijan nuestros usuarios. Esta es una pequeña contribución pero realmente mi visión de la RSC desde Social Car está en permitir que los usuarios rentabilicen su segundo activo más importante. Hemos desarrollado las herramientas para ello y hemos innovado con un seguro para ello. Hemos creado una comunidad que se guía por la filosofía de saber que estamos ayudando al vecino. Eso nos lo dicen mucho los usuarios que son a menudo vecinos que quieren echar una mano a otro que está pasando una mala racha económica.

¿Cómo veis el movimiento de Consumo Colaborativo del que formáis parte?

Es un movimiento muy joven. Con algunas de las empresas del movimiento colaborativo comoetc.com, Blablacar y Airbnb hablamos con frecuencia. Estamos empezando a colaborar y a trabajar en comunidad en proyectos para compartir datos y hacer estudios de impacto, compartiendo buenas prácticas. OuiShare y Albert Cañigueral están dinamizando esas colaboraciones. El hecho de que seamos empresas de sectores diferentes facilita esa colaboración. Sabemos que nuestros usuarios utilizan los servicios de otras empresas colaborativas así que deseamos fomentar esa actitud.

Otro punto en común para el que debemos presentarnos y actuar como movimiento son nuestras interacciones con las administraciones públicas. No nos reconocen como empresas de un mismo tipo ni entienden el impacto social, económico y social de este colectivo de start-ups a nivel local, en las ciudades, barrios y vecindarios. En privado nos dan a todos una palmadita en la espalda pero todavía no hay apoyo real ni reconocimiento público.

Entrevista: Esther Val
Fotografía: Social Car

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