Un proyecto de altura

El Baloncesto es mi vida, la Selección es mi pasión y la FEB es mi casa. Son tres maravillosas razones para querer ser su próximo presidente.

Pero no las únicas, porque en baloncesto no se gana sólo con el corazón. Hace falta también experiencia, liderazgo, unión y trabajo.

La experiencia que he adquirido en mis cuatro años en la FEB, participando en la gestión de grandes proyectos, trabajando mano a mano con las federaciones autonómicas, patrocinadores e instituciones, conviviendo junto a jugadores y técnicos de la Selección y dirigiendo su Fundación y el área de RSC.

Una experiencia, como la adquirida en mis más de 20 años en el baloncesto, que me ha demostrado la importancia de conocer el terreno para lograr el desarrollo deportivo, gestionar la buena imagen que la Federación Internacional tiene de nosotros y ofrecer a nuestros socios proyectos de calidad. Mi experiencia nace en el propio baloncesto y se verá reforzada por la de todos aquellos que quieran contribuir al progreso de este deporte.

Si la experiencia es la base para plantear el partido, el liderazgo es vital en este momento clave para nuestra Federación. Un liderazgo que pondré al servicio de todos para afrontar los importantes retos de presente y de futuro, tanto nacionales como internacionales, unos retos que necesitan diálogo y compromiso, nunca conflictos. Porque los objetivos son más fáciles de alcanzar si se persiguen unidos.

Además de experiencia y liderazgo vamos a necesitar mucho trabajo. Un trabajo ilusionado, consciente y ordenado que desde el primer día quiero que se convierta en el mayor de mis compromisos. Sólo trabajando en equipo se consigue la excelencia, y sin duda nos la ofrecerá el equipo de profesionales de la gestión deportiva y empresarial que quiero que nos acompañe a partir del 10 de julio.

Porque lo haremos todo en equipo, con ideas nuevas que nos permitirán acometer el deseo de mejorar la gobernanza, la financiación y la estructura de la FEB para relanzar el baloncesto hacia las más altas cotas de popularidad y trascendencia social.

Tengo un objetivo irrenunciable: el de la unidad de todos los estamentos de nuestro deporte en un objetivo común. Sólo unidos podemos hacer crecer el baloncesto en número de practicantes, seguidores y recursos para que todos, hombres y mujeres, jugadores y jugadoras, clubes, árbitros, entrenadores, profesionales, Federaciones Autonómicas y Territoriales, medios de comunicación, aficionados, y en definitiva todos los que sentimos el baloncesto como parte de un estilo de vida, nos sintamos orgullosos de nuestra pasión.

Nuestro baloncesto es un regalo para generar actividad, imagen y riqueza para las empresas, para nuestras ciudades, nuestras comunidades y nuestro país. Su inmenso valor exige gestionarlo con ilusión, inteligencia, generosidad y una visión abierta y global.

Por eso merece un proyecto como el que he decidido liderar y al que invito a unirse a todos quienes han sido, son y quieren seguir siendo felices respirando baloncesto e impregnando a los demás nuestra ilusión por este maravilloso deporte.

Un proyecto de altura: este es mi compromiso.

Jorge Garbajosa