Reducir las emisiones de CO2, un compromiso de todos

El  28 de enero se celebra cada año el Día Mundial de la Reducción de Emisiones de CO2 o Día Mundial de la Acción frente al Calentamiento Terrestre. Este día fue designado por la Organización de las Naciones Unidas con el objetivo de ser una jornada de concienciación social sobre el cambio climático y sus efectos.

El cambio climático no es un problema de las generaciones venideras sino que ya está aquí, somos  la primera generación en sentir los impactos. Es importante, por tanto, que seamos conscientes de que se trata de un problema global que nos incumbe a todos y que hay que exigir acciones y soluciones universales para la reducción de las emisiones de CO2 a todos los actores sociales y económicos: Gobiernos, Administraciones Públicas, Instituciones, Entidades, Empresas,  Ciudadanos y medios de comunicación.

Nuestra generación se enfrenta a dos enormes desafíos en los próximos años: la lucha contra el cambio climático y la consecución de un desarrollo sostenible, retos ante los que no se puede permanecer como espectador, sino que todos y cada uno, desde nuestro lugar y función, somos protagonistas y responsables de forjar el futuro que queremos. Lo importante es que cada actor plantee y comience a exteriorizar sus estrategias de acción, aceptando así su cuota de responsabilidad compartida.

“Seas individuo, organización, empresa o gobierno, hay muchos pasos que se pueden dar para reducir la huella del CO2”, afirmó durante su mandato el Secretario General de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon.

  • Como individuos, es importante que cada persona desarrolle acciones en su vida cotidiana y es necesario modificar las tendencias de consumo a través de la educación ambiental. Como consumidores también podemos, en la medida de las posibilidades de cada uno, aplicar en nuestra vida cotidiana diferentes acciones para combatir el cambio climático: el ahorro de energía, el uso de energías renovables, la compra de aparatos-productos eficientes, el reciclado…. Así como la debemos continuar con los esfuerzos para hacer rendir cuentas a los gobiernos, de manera que cumplan con sus promesas en este campo.
  • Como Gobierno o Administraciones Públicas, hay que tener en cuenta que es clave garantizar un marco de actuación en el que converjan las distintas políticas públicas.

La COP21 (Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático), con el Acuerdo de París alcanzado en diciembre de 2015, puede convertir la voluntad de los Gobiernos en el momento de pasar a la acción. Se trata del primer acuerdo climático universal y legalmente vinculante sobre cambio climático adoptado por unanimidad y donde la comunidad internacional se ha comprometido a actuar hacia un modelo bajo en carbono, resilente y sostenible. A fecha 1 de diciembre de 2016, este pacto del clima sumaba 115 ratificaciones de países que representan un 85% de las emisiones mundiales y que se comprometen a entregar y desarrollar sus compromisos sobre las emisiones de CO2 a nivel nacional (NDCs), que se comenzarán a evaluar en 2018.

La COP 22, celebrada en Marrakech en noviembre de este año 2016, concluyó con la firma de la “Proclamación de Marrakech”, que refleja el compromiso mundial para frenar el calentamiento global  y establece una agenda de trabajo para poder aplicar el Acuerdo de París. Las decisiones adoptadas han fijado el año 2018 como plazo para elaborar un reglamento para la aplicación del Acuerdo, lo que supone un avance en varios aspectos técnicos pero que retrasa para 2018 muchas de las decisiones.

  • Como empresa-organización, es tentador considerar el cambio climático y los temas medio ambientales como un ejercicio de cumplimiento legal que sólo requiere que se actúe en el momento en que los requerimientos legislativos son puestos en vigor. Sin embargo actualmente, aquellas empresas que no cuenten con estrategias para responder al cambio climático y a las expectativas medio ambientales de los clientes-consumidores, así como un compromiso de organización socialmente responsable, pueden ser consideradas en el mercado como compañías rezagadas.

Las empresas, como actores del día a día, en continua evolución deben formular sus estrategias clara y detalladamente para responder al cambio climático, siendo a su vez organizaciones socialmente responsables.

Konica Minolta representa un claro ejemplo de cómo su implicación en esta área está siendo llevada a la práctica, formando parte del cambio y demostrando su responsabilidad con el Medio Ambiente y el Cambio Climático. Así lo evidencian las distintas calificaciones, galardones y su alta posición en diversos índices en relación con el desarrollo sostenible, transparencia,  compromiso frente al cambio climático, iniciativas  sociales y sostenibilidad corporativa. Entre ellas, cabe destacar la Calificación más alta de CPD (organización internacional sin ánimo de lucro dedicada a la realización de actividades que impulsan la economía sostenible), incluyendo a Konica Minolta en la Lista del Clima A 2016, o la inclusión en la Lista Climate Disclosure Leadership Index (CDLI), la Lista A del Índice de Rendimiento y Liderazgo Climático 2014 (CPLI), el Indice Mundial de Desarrollo Sostenible Dow Jones (DJSI World) y el Índice Asia Pacífico de Desarrollo Sostenible (DJSI Asia Pacífico);  así como el primer puesto en la Encuesta de Gestion Ambiental del Nikkei japonés, el Gran Premio Contra el Calentamiento Global en los XIX Premios de Comunicación Ambiental y el galardón Robeco SAM Silver Class 2016.

Silvia Achaerandio, Responsable de Medio Ambiente y Entorno de Konica Minolta Business Solutions Spain