Bienvenido Subero, economista. Gerente en BSS análisis de información

InfoPoverty

Bienvenido SuberoHay una nueva dimensión de la Responsabilidad Social Corporativa no recogida todavía en Pacto Mundial, para la que no se me ocurre una etiqueta en positivo, así que la denominaré InfoPoverty, una disfunción que privaría a amplios sectores de una sociedad de mejoras en la educación, el gobierno, los cuidados sanitarios y la cultura, y ralentizaría el progreso material.

El acceso a la información ha sido democratizado por los servicios de banda ancha, rompiendo con la situación anterior en la que el acceso estaba reservado a una élite, y en la que la ubicación física de la información era relevante. Esta democratización, la ley de Koomey (la eficiencia de los microprocesadores se dobla cada 18 meses) y la ley de Moore (la potencia de cálculo de los microprocesadores se dobla cada 18 meses), han producido cambios profundos en los sectores relacionados con la información, desde la educación hasta el periodismo, desde la astronomía a la biotecnología. El papel que hoy juegan las redes de banda ancha en el progreso de las sociedades ha sido comparado con el de otras tecnologías de red, pero en realidad es más amplio y trascendental que el de una red de carreteras de la antigüedad, más profundo que el del ferrocarril en el SXIX, y más versátil que el del teléfono. El consenso en este punto es completo, y la Comisión Europea ha fijado unos ambiciosos objetivos para 2020: que todos los europeos tengamos acceso a Internet como mínimo a 30 Mbps, y que al menos la mitad de los hogares dispongamos de conexiones por encima de 100 Mbps. El despliegue de las redes de nueva generación necesarias para cumplir con esos objetivos y la financiación pública para que su cobertura abarque a las zonas rurales, abre un sinnúmero de posibilidades de progreso.

Se presenta una oportunidad única en nuestra historia reciente, porque al despliegue de las nuevas redes se añade la confluencia en España de una alta tasa de paro en una generación de jóvenes formados en las más variadas disciplinas, y abundante espacio disponible para oficinas, industrias y comercios. Nunca hubo tanta gente tan bien formada, con tiempo y espacio para crear riqueza y progreso, utilizando los efectos multiplicadores de las nuevas tecnologías. Los medios están ahí para aprovecharlos, sólo hay que tomar conciencia de que el tiempo sin utilizar se pierde irremediablemente, y de que el espacio vacío no vale nada, porque nada genera.

Recientemente la Comisión Europea presentó una comparación entre países miembros, de la situación de la banda ancha. España salía como un país muy caro, con una calidad deficiente. Parece que las compañías de telecomunicaciones en nuestro país no se han tomado en serio las promesas de su oferta de servicios a la sociedad española. Ante esta evidencia, es de esperar que los directivos de las operadoras en nuestro país cambien su estrategia de negocio, y den inmediatamente pasos decididos para cumplir con lo prometido y alinear sus tarifas con las europeas.

Muchos esperamos con gran ilusión los cambios en la forma de gobernar, aprender, y comunicarse, que se producirán en los próximos años gracias a las posibilidades que ofrecerán las redes de banda ancha, sometidas a una adecuada regulación que no estrangule la innovación y que gestione los bienes públicos en beneficio de la sociedad. Las empresas que gestionan las redes tienen la oportunidad de extender su ámbito de Responsabilidad Social a aquellas zonas y comunidades con menos oportunidades de acceso a las TIC, para que la InfoPoverty no se convierta en otra brecha entre grupos sociales.