Objetivo profundizar en la relevancia de la acción social para la sociedad y la empresa desde el punto de vista de la creación de valor

0

Atlantic Copper, KPMG, Lilly y NH Hotel Group coinciden en ESADE en la importancia de trasladar una cultura ética a toda su cadena de valor.

·     “Es necesaria una adecuada gestión del liderazgo para hacer frente a la corrupción”, opina Ignasi Carreras, director del Instituto de Innovación Social de ESADE.

Los encuentros organizados conjuntamente por Fundación SERES y ESADE tienen como objetivo profundizar en la relevancia de la acción social para la sociedad y la empresa desde el punto de vista de la creación de valor.

1 de febrero de 2017 – “El liderazgo no se improvisa y las políticas activas contra la corrupción pasan por una adecuada gestión de éste” ha afirmado Ignasi Carreras, director del Instituto de innovación Social de ESADE, en la conferencia ‘Políticas activas contra la corrupción’, organizada por la Fundación SERES y ESADE, para conocer y compartir las medidas adoptadas por Atlantic Cooper, KPMG, Lilly y NH Hotel Group para fomentar las políticas éticas en las compañías.

Por su parte, Ana Sainz, directora de Fundación SERES, quien ha realizado la apertura de la jornada, ha hecho hincapié en la cristalización de medidas y palancas anticorrupción en las organizaciones españolas con un compromiso sólido para contar con buenas prácticas. También, Sainz ha resaltado la relevancia de uno de los ejes del Foro Económico Mundial de Davos de este 2017, que ha puesto el foco en “un liderazgo responsable y receptivo de gobiernos, empresas y la sociedad civil, para marcar una hoja de ruta para el próximo año”.

Medidas y políticas adoptadas para combatir la corrupción

La corrupción es un tema relevante que es necesario abordar” y hacer frente a ésta “forma parte de la gestión ética de nuestra empresa” ha reconocido Marta Martín, directora de Responsabilidad Corporativa y Comunicación Interna de NH Hotel Group. La compañía ha creado un modelo de compliance [cumplimiento regulatorio]y un código ético, dos acciones que inciden directamente en el gobierno corporativo de la compañía y que tienen como objetivo “crear una cultura de responsabilidad y trasladarla a nuestro día a día, tanto a nuestros diferentes stakeholders como a los miembros de nuestra compañía” ha destacado Martín.

Por su parte, Javier Targhetta, presidente de Atlantic Copper y senior vice president Marketing & Sales de Freeport-McMoRan, ha explicado que en el sector al que pertenecen [el minero]existe “una mayor regulación” y por ello cuentan con “una figura del compliance officer en cada unidad y un comité de seguimiento que reporta directamente al Consejo de Administración”. Para él, los valores fundamentales de las políticas contra la corrupción son: “integridad, respeto, excelencia, compromiso, adaptación y anticipación al cambio”.

También desde la industria farmacéutica Lilly comparten la visión de trasladar y fomentar a su cadena de valor las políticas éticas para crear más una cultura que una divulgación, es decir, que “no sea una cuestión de fe ni de moda, sino un tema constante y presente en el discurso de nuestros dirigentes al más alto nivel” ha reconocido Javier Ellena, presidente de Lilly España, Grecia y Portugal. Como ejemplo de ello, Ellena ha mencionado “la publicación voluntaria de las transferencias de valor entre organizaciones y profesionales sanitarios”. Un paso que, desde su punto de vista, ha sido “necesario” y que “deberían replicar otros sectores”.

José Luis Blasco, socio responsable del Área de Gobierno, Riesgos y Cumplimiento de KPMG, entiende que la corrupción “es el principal limitante para el ejercicio del derecho de las personas”. “Si atendemos a las tendencias en materia de políticas contra la corrupción, sería necesario pensar en cuatro grandes bloques: cooperación internacional, puesta en marcha del self-report, voluntariedad y outsourcing de la RSE”, ha añadido. En este sentido, ha destacado que “cambiar la manera en que nos comunicamos y trabajamos sobre las áreas de riesgo es clave para trasladar la cultura ética a nuestras cadenas de valor”.

A modo de conclusión, el director del Instituto de Innovación Social de ESADE, Ignasi Carreras, ha explicado que existen dos actitudes que toman las empresas para afrontar la corrupción: algunas “se comprometen y dan pasos decididos para terminar con la corrupción” mientras que otras “simplemente se amoldan a ésta”.

Share.

Comments are closed.